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Mostrando las entradas etiquetadas como muerte

Nueve años

Los fantasmas, la telepatía, los presentimientos, el amor a primera vista... Son esas cosas en las que la mayoría de la gente dice no creer, incluida yo. Yo misma niego la mayor al hablar de todos estos extraños fenómenos con desconocidos. Lo hago a pesar de tener la absoluta constancia de que son reales... Hoy hace nueve años que descubrí uno de ellos: el flechazo, el amor a primera vista. Hoy hace nueve años que se abrió ante mí aquella puerta blanca con el pomo dorado y surgió detrás de ella aquella sonrisa brillante, aquellos ojos hipnóticos, aquella luz que lo inundó todo... Hoy hace nueve años que sentí que me daba un vuelco el corazón... Nueve años desde que le miré a los ojos y le dije "me quedo", sin haber siquiera mirado a mi alrededor para saber dónde y con quién me estaba quedando... No sé por qué me he acordado de que hoy hace nueve años que conocí a Alberto... No suelo recordar esta fecha... Suelo acordarme del día de su cumpleaños y también del día de su muerte...

Peor que quinceañera...

Sí. Seguramente sigo siendo una quinceañera, como me han comentado por ahí. De no ser así, no volvería continuamente a aferrarme a aquellos mismos pensamientos que me obsesionaban cuando tenía esa edad: la cuchilla brillante en la muñeca, un tajo firme y largo y adiós al sufrimiento. Sin embargo ya no tengo la misma impulsividad de entonces para hacerlo. Sin embargo me paro a pensar en lo que pensarán de mí todos los que me conocen por mi profesión y todo lo que se diría de mí si lo hiciera, y me pregunto por qué no acabaría la faena cuando tuve la oportunidad de hacerlo sin ser nadie para nadie... Trastorno de personalidad mixto con tendencias autolíticas... Esa soy yo según el único diagnóstico coherente que me han hecho en la vida. Pero sin tecnicismos, lo que soy es una mujer absolutamente sola en el mundo, sin un sólo lazo de amor real con este mundo, sin nada firme a lo que agarrarme. Quizás por eso, en el fondo de mí misma quería estar embarazada. A pesar de las dificultades, de...

Época de incertidumbres y temores varios...

Creo que estoy viviendo uno de los momentos de mayor incertidumbre de toda mi vida. Es curioso, con la cantidad de cosas que me han pasado en la vida, ¿no? En los últimos ocho años he vivido en cinco ciudades diferentes de toda España. He trabajado en cervecerías, pubs, restaurantes, hamburgueserías… He sido acomodadora en un cine, he vendido seguros, he vendido máquinas para pulir el suelo (bueno, lo intenté, pero no vendí ni una)… Todo eso para llegar a ser quien soy. Todo eso para poderme pagar los estudios y terminar, al fin, trabajando con todos los derechos en la profesión que ha sido mi sueño desde que me acerqué a ella hace hoy ocho años. En ella he pasado por toda clase de empresas, de departamentos, de jefes, de compañeros. Hasta que, por fin, llegué aquí, a esta empresa. Y hasta hace a penas unos meses no podía creerme la suerte que tenía. Unos compañeros formidables que han acabado convirtiéndose en amigos. Unos jefes que jamás pensé que podrían existir, a los que me he dad...

JK 5022... Una bofetada de realidad

Nunca imaginé lo duro que podía llegar a ser esto. Acabo de llegar del entierro de una de las víctimas del accidente y tengo el corazón encogido. El silencio y el dolor lo inundaban todo. Y yo sólo podía pensar en lo insoportable que tenía que estar siendo aquello para los padres y familiares del muchacho fallecido, si a mí me estaba destrozando el corazón... ¡Qué insignificante es la vida, sí! Y qué tontería es sufrir por pequeñeces cuando el simple hecho de estar vivos es más que suficiente motivo de alegría. Juan, yo, ¿me hará caso? ¿no me lo hará? ¡Qué más da! Estamos vivos y eso es más que suficiente. Hay vida, hay futuro, hay esperanza y destino sea el que sea. Para otros ya no lo hay. Han pasado más cosas, alguna respuesta que no me ha gustado, momentos de nervios generalizados en el día de ayer, momentos de incertidumbre y angustia vital en el de hoy. Me quedo con un instante de anoche: once de la noche y Juan y yo cenando una mariscada en mi casa con un buen vino blanco y ojos...