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Mostrando las entradas etiquetadas como Relaciones

Lo que soy

"Ser adulto consiste en saber quién eres y en tener el valor de ser esa persona". Gran frase, ¿verdad? La acabo de escuchar en una serie. No sé si os he dicho que soy fanática de las series de televisión, aunque nunca las veo en televisión, sólo por Internet. Hoy he descubierto una: Being Erica y, la verdad, ha sido toda una revelación. Podría decirse que es como un libro de autoayuda, escrito especialmente para mí y traducido a serie... El caso es que hoy ha sido un día intenso. ¿Leísteis mi última entrada? Sí, ésa en la que me preguntaba si iniciar una vida sin amor pero con comprensión y cariño con mi mejor amigo era una opción. Pues creo que encontré la respuesta yo sola: No. No es una opción. Y no lo es, no porque no pueda ser una buena opción para otras personas. No lo es porque no es una buena opción para mí. Porque yo no soy así. Yo no estoy hecha para una relación sin amor. Y sí, es cierto que ya no soy la niña de 20 años ingenua que cree en el amor a primera vista ...

Opción 3. Error.

Me muero de ganas de llorar... Aquí estoy, en el trabajo, intentando hacer cosas decentes, intentando concentrarme y dejar escondida en la memoria la noche pasada... Pero no puedo. Me siento tan poca cosa. Me siento tan sola, tan decepcionada... Sí, Juan estuvo anoche en casa. Vino, supuestemente, a traerme mis cosas (aunque, casualmente, se olvidó de las llaves). Trajo cervezas y patatas... No debí aceptar tomar unas cevezas con él, ni ver series como solíamos hacer. Sabía cómo podía acabar la cosa y no me equivoqué. Pero soy tan ingenua, tan imbécil, que cuando la cosa empezó a ponerse tierna estaba convencida de que si él seguía adelante es porque sí está enamorado de mí. Había tres opciones: 1. Que parara, porque no está enamorado de mí y según dice no quiere hacerme daño. 2. Que siguiera y nos diéramos una segunda oportunidad. 3. Que siguiera y al acabar dijera "esto ha sido un error". La última es la que veía menos probable. No le creía capaz de algo así. Sin embargo, f...

A perro flaco... Juan me ha dejado...

Tengo un seguidor por aquí por el blog que me lee habitualmente y que además me da muy buenos consejos en sus comentarios (muchas gracias, por cierto). Se hace llamar a sí mismo El amor era esto . Es un nombre que hoy me sugiere muchas cosas. Y, sobre todo, me sugiere una conclusión: el amor no era esto en mi caso. Sí. Juan me ha dejado. Al final mis defectos han podido para él más que mis virtudes. Supongo que es bastante esta premisa para entender que, efectivamente, el amor no era esto, al menos para él, y probablemente tampoco para mí. Soy un desastre. Sí. Un desastre en la casa y un desastre en muchas de mis acciones que vienen condicionadas más por mi impulsividad que por la reflexión. Y esos son graves defectos que hay que corregir. Lo sé y lo intento. De verdad que lo intento cada día. Con mayor o con menor éxito, pero lo intento. Y he conseguido avanzar en muchas cosas. Cosas que al igual a la mayoría de la gente le cuesta ver, porque hay que saber de dónde se ha partido para ...

Perdida

Sí, así me siento. Perdida. Y no sólo porque esté enganchada a la serie que ahora retrasmite Cuatro, que también. Me siento perdida y, como le decía el otro día a Juan, me siento estancada. Ésa es la palabra. Siento que todo en mi vida está en un stand by que no sé cuanto tiempo durará. El trabajo -el mayor de mis tormentos- pende de un fino hilo y me siento como una acróbata andando por una cuerda floja que se tambaléa sin parar. De momento estoy de baja. Baja por estrés. Nunca había cogido una de estas famosas bajas que, valga la redundancia, tan mala fama tienen. Pero creo que no me ha quedado otra opción. Las relaciones con mi jefe han llegado a un punto de no retorno. No nos soportamos: es un hecho. Yo no aguanto su absoluta incompetencia, su cara dura, su vagancia y, mucho menos, su prepotencia y sus malos modos heredados de un padre militar. "Es una orden", "aquí mando yo", "tú te callas la boca y haces lo que yo diga", "las cosas se harán com...

Algo temporal

Hay momentos en la vida de toda persona en los que no queda más remedio que conformarse con lo que hay. Un trabajo temporal, una casa temporal, una ciudad temporal, ¿un amor temporal? Hoy leí en un blog literario un texto que habla de ello. Amor temporal , y no pareció tan malo. Puede parecer una tontería, lo sé. Pero ¿qué más da? Sí, lo he aceptado. Al igual piensan que estoy loca, pero lo he aceptado. Ayer bajé a tomar un café con Juan justo antes de terminar el trabajo. Y estuvimos hablando. Y llorando. Le expliqué que necesito a alguien que me quiera, que necesito sentirme querida. Algo que no necesitaba hasta no hace demasiado tiempo, pero que de repente se ha convertido en una necesidad. Él me explicó que me quiere, que me quiere con ese cariño que se le tiene a las personas que son especiales para nosotros, pero no con ése otro que se necesita para hablar de amor. Me explicó que difruta de los momentos conmigo, que no quiere renunciar a ellos. Pero que no puede prometerme amor. ...

Lo de siempre...

[15:17:37] Judi dice:si consigo entradas para el concierto tu quieres venir? [15:17:13] Juan dice:no lo sé lo siento [15:17:22] Juan dice:no es por ser borde es que no lo sé [15:17:37] Judi dice:bueno, yo he pedido dos [15:17:51] Judi dice:si me las consiguen te aviso y si quieres venir bien y si no se lo digo a Fanny [15:17:58] Juan dice:oks [15:18:00] Juan dice:gracias [15:18:18] Judi dice:nada [15:18:55] Judi dice:una pregunta Juan... ummm... estoy siendo muy... no sé... pesada o algo... ? [15:52:41] Judi dice:ok... el silencio es suficiente respuesta..... [15:53:08] Juan dice:perdona es que estaba en plena inspiración y se me pasó la pregunta [19:14:19] Judi dice:sí, pero al final no contestaste......... :S [19:32:59] Juan dice:Judi, esto lo quiero hablar contigo... pero no quiero a que te acostumbres mucho a mí [19:33:15] Judi dice:lo venía viendo [19:33:17] Judi dice:tranquilo [19:33:20] Judi dice:lo intento Pero, no, no lo entiedo... Y ya empiezo a estar harta de esto... ¿Sabéis...

Sin novedad

Pocas novedades puedo contarles sobre el día de hoy. Primer día de trabajo y lo más tranquilo que podría esperarse. Reencuentro con algunos contactos, colegas y amigos y poco más. En la empresa, como era de esperar, el ambiente es denso, tenso, desganado... Con todos a la expectativa de lo que puedan decir desde la dirección en cuanto a la reducción de plantilla y de sueldos... Mañana por la tarde habrá una reunión de trabajadores para hablar del asunto, aunque dudo que pueda sacarse demasiado en claro de ello. Yo podría hacer cosas: hablar con amigos sindicalistas, tratar de organizar el comité de empresa... Pero no me da la gana. Lo cierto es que ya no me apetece luchar ni un poco por esta empresa... Así que, nada, asistiré a la reunión con los brazos cruzados y trataré de no bostezar demasiado. En realidad, para mí, de poco servirá. Mi decisión está tomada: me voy. No sé a dónde, ni cuándo, ni cómo. Pero me voy. En cuanto consiga algo, me voy. Sobre TS tampoco hay demasiada novedad....

Bienvenida?

Esto es una bienvenida y lo demás son tonterías, sí señor. Llegué ayer a la ciudad de nuevo. Me apresuré a llegar ayer y no hoy, a pesar de que no trabajo hasta mañana, para asistir a la fiesta que habían organizado los compañeros en la finca de Miriam, en su pueblo. El motivo de la fiesta: que la empresa se va a la mierda. Estaba ilusionada con ver a todos de nuevo, bueno a todos los que no están aún de vacaciones. Juan no estaría entre ellos, pero sí TS y, la verdad, quería ver su reacción al verme y valorar la mía. Lo que no me podía imaginar es que me lo iba a encontrar allí con su maravillosa rubita de ojos azules. Allí estaban los dos, cogiditos de la mano y haciéndose carantoñas durante toda la fiesta. Vomitivo. Y encima él intentando hablar conmigo como si tal cosa, preguntándome que qué tal Portugal y demás chorradas. Tuve que morderme la lengua para no mandarle a la mierda. La fiesta no estuvo mal. Bebí bastante, eso sí, y hoy tengo un resacón de narices. A punto estuve...

Compatibilidad vs. incompatibilidad... de caracteres

En un intercambio de SMSs ayer: YO: Antes me dijiste que querías hablar conmigo y ni te pregunté de qué, si necesitas algo llámame. TS: Na niña, te cuento al volver que es una movida muy íntima y personal. Besos. YO: No estoy yo muy por la labor de tratar ese tipo de asuntos contigo. Ya veremos a la vuelta en cualquier caso. Llámame si necesitas algo de trabajo. Ésa fue la última y única conversación que he tenido con él desde lo último que escribí en este blog. Estaba en casa de mi tía y me quedé sin batería en el móvil mientras hablaba con mi compi Aitor. Así que cambié la tarjeta al teléfono de mi tía para poder continuar la conversación, pero resulta que el número de Aitor lo tenía guardado en el móvil y no en la tarjeta y el único que tenía en la agenda de la sim a quien se lo podía pedir era precisamente TS. Así que le llamé para pedirle el número. Cuando cogió el teléfono parecía nervioso. "Hola". "Hola". "¿Cómo estás? Justo te iba a llamar porque querí...

La señal

No sé si el destino existe, ni si existen las señales o los avisos del destino. Pero si existen lo de esta noche, sin duda, lo ha sido. Una señal enorme con luces de neón que reza en grande un mensaje muy claro: PARA. Primero, la romería, y aquel sentimiento de inferioridad, de verme en un lugar en el que no pinto nada y en el que no me apetece estar, con la única cosa en la cabeza de: “en cuanto esto acabe llamo a TS”. Luego su indiferencia al teléfono. Luego, el sentimiento de soledad y de “¿qué hago yo aquí?”. Y cogí el coche, con todo lo que había bebido, y me volví a la ciudad. Pero, en vez de irme a casa a dormir y olvidar, que es siempre la mejor terapia, decidí salir. Y decidí hacerlo con Eusebio y su mujer. Y ya sabía desde que iba saliendo que iba a volver a caer en el desastre. Y lo hice. Me tomé la primera raya de coca. Y ya sabía que esta vez no iba a ser como las caídas anteriores. Lo sabía y aún así no paré. Sabía que esta vez no iba a ser una y me olvidar...

Relax

¡Ay, qué relax! Tengo la casa hecha un desastre, pero me da igual. Son las doce y media de la noche y me acabo de despertar... ¡Qué maravilla! Cómo necesitaba un día así... Eso sí, me las voy a ver crudas para dejar este apartamento en condiciones antes del domingo, como era mi intención, para irme a mi pueblo. Pero, como se suele decir en estos casos, que me quiten lo bailao . Lo de anoche fue genial, la verdad. Pero os cuento desde el principio. Ayer (el jueves), tras tirarme todo el día vagueando, conseguí finalmente decidirme a arreglarme para salir de casa. Pasé por la oficina de mi contacto para recoger unos documentos y luego me fui a la oficina, a dejar cerrado el tema antes de irnos todos a cenar como habíamos quedado. Cuando llegué TS ya se había ido, como la mayoría. Juan me contó que finalmente sólo íbamos a ser seis: Nora, Arón, Lidia, TS, él y yo. Se habían rajado Miriam, Fito, Yovanka y Aitor. Pero a los pocos minutos de estar en la oficina me llamó TS. Yo estaba a punto...

Vacaciones

Primer día de vacaciones... ¡Qué gusto! Son casi las cuatro de la tarde y me acabo de levantar. ¡Cómo lo necesitaba! Eso sí, me he levantado aún molida, supongo que porque me he tirado toda la noche nadando entre un sueño extraño y angustioso. No tiene sentido alguno, en principio. No aparecía yo, ni nadie. Eran simplemente imágenes que se superponían, como trozos de fotografías digitales o de gifts en movimiento, más bien, que mostraban pedazos de mar que trataban de encajar para formar un mar entero en movimiento. Yo trataba de encajarlas, pero mentalmente o algo así. Al final del sueño casi lo había logrado y las olas fluían de forma homogénea, excepto por dos trozos. Había una banda de imagen vertical a la derecha que era de otro color y fluía en otra dirección y, junto a esta, un cuadrado pequeño en la parte inferior, a su izquierda, que también era de otro color y fluía hacia arriba. Justo antes de despertarme casi había logrado encajar la banda de la derecha, pero quedaba el cua...

Mal rollito, un día duro y alguna llamada inesperada

Dios, qué cansada estoy. Acabo de llegar a casa destrozada. Entre lo poco que dormí anoche y el tute de día que llevo, no tengo ganas más que de dormir cuarenta horas seguidas. Era lo que pensaba hacer al llegar a casa, pero antes tenía que escribir cómo va la situación con TS. "¿Por qué no te viniste anoche'", me preguntó en un momento en que bajamos fumar un piti. Yo no le contesté, lo miré con cara de "¿todavía lo preguntas?". "Judi, tía, ¿por qué?". "Porque no, TS, no pintaba nada, además tú no me invitaste a ir". "Bueno, pero Nora me dijo que te ibas a apuntar". "Sï, iba, pero luego decidí que no". "¿Por qué?". "Porque no, TS, no me cuadraba la gente que había y pasé, me fui a cenar al Mil y Una Noches". "¿Con quién?". "¿Qué más te da?". "No entiendo por qué no me lo cuentas". "Pues porque no tengo por qué contarte mi vida, TS, es personal". "Vaya, eso e...

La decisión de la noche

Al final ayer estuve a punto de ir a tomarme esa cerveza con Nora y TS. Cuando vi que Nora se iba, le pregunté si iba a tomarse algo y me contestó que sí, que me avisaba dónde. Al rato lo hizo, una terraza en el paseo marítimo. Cuando acabé me fui andando con mi compañero de sección que iba en aquella dirección. Por cierto, que Aitor, mi compañero de sección, es el compañero de piso de la rubita con ojos azules e íntimo amigo de Charly, el mejor amigo de TS. Aquí todos estamos relacionados... Cuando iba de camino un pensamiento me cruzó la cabeza, "¿estará ella?". Y llamé. Primero a TS, que no lo cogió. Luego a Nora. "¡Ey, Judi, ¿te vienes?". "Iba de camin, pero ¿con quién estáis?. "Pues está TS, Charly, la rubita de ojos azules y más peña". "Aum. Pues no sé, creo que me voy a casa, tía, estoy cansada". Y pasé de ir. Menos mal que llamé, la verdad. Así que, me di media vuelta y regresé hacia la oficina. No sabía muy bien qué hacer. Lo último...

Repetimos...

Juan volvió dormir en casa anoche. Me llamó sobre la una y media de la madrugada. Ya estaba en la cama, después de mosquearme con Nora por la pirula que hizo al pasar de llamarme, probablemente por su afán de ser siempre el centro de atención y que no le robara las posibilidades de que Fanjul le bailara el agua. Juan se fue a cenar con ellos y, como sospechada, la llamada perdida en mi movil era suya. Pero al meterse en el restaurante se quedó sin bateria. Cuando acabaron de cenar me llamó, insistiendo para que saliera. Le dije que no en varias ocasiones hasta que le invité a venir a casa, en vista de que el muchacho no quería irse a la suya por lo que parecía. De nuevo estuvimos tomando copas hasta bastante tarde, hablando de tonterías, viendo fotos antiguas de la empresa, de mis anteriores trabajos, viendo páginas web con la conexión a través del móvil. Al rato volvió a lanzarse sobre mí y... Bueno, supongo que os imagináis el resto. Señor, qué potencia tiene este chico. Me tuvo hora...

"¿A qué se debe esta llamada?"

"¿A qué se debe esta llamada?". Éso es lo que yo me pregunto. Para qué le llamé. No sé. Fue un impulso. Me sentía sola en casa. Me siento sola en casa, de hecho. Llevaba un rato planteándome si salir o no esta noche, a pesar de que, supuestamente había quedado para salir con Fanjul, Nora, Miriam y el resto de compañeros. Digo supuestamente porque pasadas las doce de la noche, dudo mucho que se acuerden de que habían quedado en llamarme cuando acabaran los temas de fin de semana. Total, que le llamé. Cuando fui a darme cuenta estaba dando señal el móvil. Lo cogió. Dudaba de que lo hiciera estando como está a varios cientos de kilómetros con sus amigos. "¿Qué haces?". "Aquí en casa, decidiendo si salir o no, y tú, ¿qué tal el vuelo?". "Bien, acabamos de llegar y estamos en el apartamento de Charly que vamos a salir ahora a cenar algo". "Aum, qué guay, pues yo no sé, me está entrando sueño". "¿Y a qué se debe esta llamada?". Tuve...

De desenganches, pillados y otras caídas...

Qué día tan raro. Seguimos diciendo, sin decir nada, mucho más de lo que queremos decir. O eso creo yo. "Entonces, ¿te dieron estas dos semanas para desengancharte de nuestra historia?", me preguntó tomando un café. "¿Desengancharme? Yo no estaba enganchada". "Bueno, seamos realistas, la cosa derivó de un modo bastante extraño". "Sí, pero no por enganche, pero ya no tiene sentido hablar de eso". "Quizás no, pero entiende que en aquel momento no quería hacer daño a Maca" (Maca es su ex). "Maca llegó el domingo". "Y a ti lo que te molestó fue lo del sábado". "Sí, pero ya da igual". "Es que sigo sin entender qué te molestó"... Fue muy largo, pero yo acabé diciéndole algo así como que lo que me había molestado era su inmadurez a la hora de enfrentarse a una conversación conmigo y su escasa valoración de nuestra amistad y él me respondió que soy "una crack" por cómo me tomo las cosas. No sé q...

¡Me tiré a Juan!

Dios, estoy muy loca. Lo sé. Salía de la oficina y Juan dijo que también se iba. Le dije bromeando que si me invitaba a cenar y me dijo que sí, que a dónde. Le contesté que a un japonés, pensando que diría que no y me dijo que vale. Y allá que nos fuimos. Cena japonesa con vino blanco y largas conversaciones. Y tras botella y media de vino... "¿Compramos una botella de ron y terminamos la charla en mi casa?" (Sí, soy un pendón). "Hecho". Lo peor es que de camino a casa nos encontramos con mi jefe y nos vió la botella de ron en una bolsa... Ya en casa cayeron un par de copas sentados en el sofá viejo de mi casa nueva. En un momento dado, no sé cómo, acabó sentado en mis rodillas. Y, mientras le contaba mi teoría sobre el color beig de las películas de Woody Allen, se avalanzó sobre mí y me besó. No os imagináis lo raro que es hacer el amor en una cama hinchable... Por la mañana salimos de casa y cada uno tiró por su lado. Hoy, al llegar, TS me preguntó que qué había ...

Tira y afloja... otra vez

Le suena el teléfono. Sólo un toque. Lo coje y se va a la sala de juntas. Vuelve. [19:11:59] YO: jummmm jajajajajajajaja [19:12:10] TS: jum? [19:12:33] YO: q te vas para llamar... [19:12:35] YO: jajajajajaja Me mira y se sonríe. Le vuelve a sonar. Vuelve a irse. Regresa y cruzamos miradas. [19:13:42] YO: no echabas de menos mi control? [19:13:44] YO: jajajaja [19:13:57] TS: chacho... [19:14:05] TS: sí...se echaba de menos la verdad Diez minutos después, me ve descojonándome frente al teclado. [19:25:47] TS: con quién tonteas? [19:26:01] YO: ahora eres tú el que controla? [19:26:10] TS: sí, con Juan, quizás? (¿Con Juan? Entonces sí se percató ayer de mis tonteos con otros...) [19:26:15] TS: acerté [19:26:17] YO: yo nunca tonteo [19:26:20] YO: con uno sólo... [19:26:22] YO: :-P Sigo escribiéndo y riéndome. [19:28:33] TS: es Juan tu víctima? [19:28:40] YO: no [19:28:45] TS: ya ya [19:28:51] YO: si lo fuera lo diría [19:28:52] YO: pero no Sigo en lo mismo. [19:30:22] TS: no me vas a cotil...

Control

Me muero de ganas por pedirle que se venga esta noche a casa. Es una locura, ¿verdad? He estado a punto un par de veces en lo que vamos de día. Pero, gracias al cielo, me he arrepentido todas ellas en el último momento y no lo he hecho. Estoy demasiado sensible y demasiado débil hoy. Tanto que temo acabar cometiendo un grave error, acabar flaqueando e invitándole a cenar en casa. No debo hacerlo. No porque sería peor que viniera para mi recuperación, sino porque aún más grave sería escuchar una negativa por su parte. Una posible negativa que me destrozaría aún más, que me hundiría aún mas en esta sensación de soledad y tristeza en la que me encuentro hoy. Contrólate, Judi, contrólate por dios.