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Mostrando las entradas etiquetadas como Trabajo

Un brindis al sol

Esto del autoempleo está resultado, la verdad, una gran experiencia. No es perfecto. Nada en la vida lo es. Pero tiene sus partes agradables. De repente estoy disfrutando de nuevo de la tranquilidad de recorrer la red a diario para ver todo lo que se cuenta por ahí de unas y otras cosillas y eso es realmente gratificante. Menos grato es el entumecimiento que produce estar todo el día en casa. Pero supongo que eso cambiará en cuanto cierre un par de contratos y pueda abrir mi propia oficina. De momento, me conformo con desperezarme de vez en cuando dando un paseo por la calle, viendo tiendas o tomando un café al aire libre en la plazoleta cercana a casa. Hoy me siento bien. Ha sido un gran día. He cubierto prácticamente todos los objetivos que me había marcado y es muy reconfortante irse a la cama con la sensación de estar en el camino correcto. Espero no equivocarme y no encontrar en el camino piedras que no pueda saltar o sortear. Así que, ahí va un brindis con vino de la tierra de mi...

Al fin, en el camino

Aquí estamos, como dice la canción, abriendo puertas y cerrando heridas. Mi vida ha tomado un nuevo e incierto rumbo en los últimos meses. Me he divorciado de mi trabajo y casi casi de mi profesión para tratar de abrirme camino por mi cuenta, como empresaria, en esta nueva faceta de mi vida. Con algo de miedo y mucha ilusión, estoy empezando por fin, o al menos eso creo, a tomar las riendas de mi propia vida. ¿Saben qué? Cada vez que mi vida da un giro, que son muchas las veces que eso ha ocurrido hasta ahora, algo en mi interior, en la boca del estómago, por debajo del esófago, me dice si ese camino es el bueno o es el erróneo. Así ha sido siempre, aunque no siempre y por desgracia le he hecho caso a esa sensación. En mi última andadura laboral, ese resquemor interno me indicasba que me equivocaba, que ese no iba a ser el camino defintivo, aunque la razón ganó la batalla con el argumento de que era el único sendero posible. Y no me arrepiento. Era necesario e imperativo tomar aquel ca...

Seis meses y cuatro días

¿He vuelto? Sí, puede que haya vuelto. Llevo tanto sin escribir por aquí que dudo mucho que todavía haya gente que entre a leerme. Pero bueno, me apeteció volver a escribir. ¿Por qué he vuelto? Pues la verdad, entré para mirar la fecha del primer día que me acosté con Juan. Y la encontré: escribí sobre ello la mañana de 4 de julio (día del cumpleaños de mi madre), por lo tanto fue el día 3 de julio. O no, en realidad fue el 4 de julio, puesto que fue de madrugada. Sí, me quedaré con el 4 de julio que me será una fecha fácil de recordar. Lo habéis intuido, ¿verdad? ¡Sííí! ¡Seguimos juntos! Y según mis cálculos, poniendo el primer polvo como fecha de arranque, hoy llevamos seis meses y cuatro días. ¿Quién lo hubiera dicho? Han sido muy duros estos meses que llevo sin contaros qué está siendo de mi vida. Cuando dejé de escribir acababa de dejar mi trabajo, tras varios meses sin cobrar, y estaba a punto de empezar en un nuevo proyecto. Pues desde entonces todo a ido a peor. Todo, excepto J...

Cumpleaños

Mañana de cumpleaños. ¿Qué he hecho? Levantarme a toda prisa detrás de Juan. Preparar dos tazas de café. Poner al fuego unos macarrones para que se los llevara en un tapper. Desayunar con él… Parecemos una pareja y todo. Sin embargo, no lo somos. Sigue dejándome claro que yo no soy la mujer de su vida. Que no soy lo que busca. Y yo simplemente me aguanto y me conformo con tenerle al menos de momento. Anoche dormí fatal. Probablemente porque me fui a la cama cabreada después de que Juan reconociera que le gusta Nora. ¡Le gusta Nora! Siempre ha hablado bastante mal de ella, de su prepotencia, de su extrema independencia… Ahora me doy cuenta, era despecho. Dice que “Nora no es una opción”, pero yo sé que, si no lo es, es porque ella no quiere. Estoy empezando a cansarme de que me destroce la autoestima, de sentir que no soy suficiente para él. Me recuerda Alberto. O peor, incluso. No es sano que me levante así el día de mi cumpleaños, mirándome con lupa en el espejo y acongoján...

Tic tac

Lo sabía... Sabía que no había mucho tiempo. Hoy llegó la oferta. Hace a penas una hora. Acabo de salir del despacho del director y aún tengo los ojos encharcados en lágrimas. Me voy. Ya está dicho. Pero cómo duele... Cómo duele...

Época de incertidumbres y temores varios...

Creo que estoy viviendo uno de los momentos de mayor incertidumbre de toda mi vida. Es curioso, con la cantidad de cosas que me han pasado en la vida, ¿no? En los últimos ocho años he vivido en cinco ciudades diferentes de toda España. He trabajado en cervecerías, pubs, restaurantes, hamburgueserías… He sido acomodadora en un cine, he vendido seguros, he vendido máquinas para pulir el suelo (bueno, lo intenté, pero no vendí ni una)… Todo eso para llegar a ser quien soy. Todo eso para poderme pagar los estudios y terminar, al fin, trabajando con todos los derechos en la profesión que ha sido mi sueño desde que me acerqué a ella hace hoy ocho años. En ella he pasado por toda clase de empresas, de departamentos, de jefes, de compañeros. Hasta que, por fin, llegué aquí, a esta empresa. Y hasta hace a penas unos meses no podía creerme la suerte que tenía. Unos compañeros formidables que han acabado convirtiéndose en amigos. Unos jefes que jamás pensé que podrían existir, a los que me he dad...

Incomunicación

Anoche no llamó. Y hoy, a penas nos ha dado tiempo de darnos un beso en la mejilla. Ni siquiera ha encendido el Skype. Está ahí colgado del teléfono y es imposible hablar con él. Y yo me tengo que ir enseguida. Me va a tocar irme al aeropuerto por el asunto del accidente. Y, por lo tanto, no me va a dar tiempo de ir al supermercado a comprar las cosas para la cena de esta noche... Dios... ¡Qué mal está empezando el día!

De maruja...

¿Qué se puede poner en el hueco del televisor cuando no tienes televisor ni intención de ponerlo? Parece una tontería, pero no es fácil decidirse… He puesto velas, pero queda mucho aire por encima. También he pensado en quitar las velas y dejarlo sin nada: así puedo usarlo como cómoda o mesita supletoria del salón, en la que poner el bolso cuando llego o colocar la bandeja de la comida mientras uso la mesa de centro si no tengo ganas de llevarla a la cocina… Sí, hoy estoy de limpiadora-decoradora del hogar. O lo intento, más bien. No, las labores domésticas no son lo mío. Lo odio con toda mi alma. Soy un auténtico desastre. Me pongo a dar vueltas por la casa, me veo un video de algo, me pongo a escribir como ahora. Al final me dan las diez de la noche, como ahora, y no he hecho más que colocar la ropa en el armario, poner el lavaplatos y pasar la aspiradora al salón. Nada, ahora seguiré. Es lo que siempre digo. El caso es que tengo que dejar la casa lista esta noche porque mañana traba...

Sin novedad

Pocas novedades puedo contarles sobre el día de hoy. Primer día de trabajo y lo más tranquilo que podría esperarse. Reencuentro con algunos contactos, colegas y amigos y poco más. En la empresa, como era de esperar, el ambiente es denso, tenso, desganado... Con todos a la expectativa de lo que puedan decir desde la dirección en cuanto a la reducción de plantilla y de sueldos... Mañana por la tarde habrá una reunión de trabajadores para hablar del asunto, aunque dudo que pueda sacarse demasiado en claro de ello. Yo podría hacer cosas: hablar con amigos sindicalistas, tratar de organizar el comité de empresa... Pero no me da la gana. Lo cierto es que ya no me apetece luchar ni un poco por esta empresa... Así que, nada, asistiré a la reunión con los brazos cruzados y trataré de no bostezar demasiado. En realidad, para mí, de poco servirá. Mi decisión está tomada: me voy. No sé a dónde, ni cuándo, ni cómo. Pero me voy. En cuanto consiga algo, me voy. Sobre TS tampoco hay demasiada novedad....

Bienvenida?

Esto es una bienvenida y lo demás son tonterías, sí señor. Llegué ayer a la ciudad de nuevo. Me apresuré a llegar ayer y no hoy, a pesar de que no trabajo hasta mañana, para asistir a la fiesta que habían organizado los compañeros en la finca de Miriam, en su pueblo. El motivo de la fiesta: que la empresa se va a la mierda. Estaba ilusionada con ver a todos de nuevo, bueno a todos los que no están aún de vacaciones. Juan no estaría entre ellos, pero sí TS y, la verdad, quería ver su reacción al verme y valorar la mía. Lo que no me podía imaginar es que me lo iba a encontrar allí con su maravillosa rubita de ojos azules. Allí estaban los dos, cogiditos de la mano y haciéndose carantoñas durante toda la fiesta. Vomitivo. Y encima él intentando hablar conmigo como si tal cosa, preguntándome que qué tal Portugal y demás chorradas. Tuve que morderme la lengua para no mandarle a la mierda. La fiesta no estuvo mal. Bebí bastante, eso sí, y hoy tengo un resacón de narices. A punto estuve...

Relax

¡Ay, qué relax! Tengo la casa hecha un desastre, pero me da igual. Son las doce y media de la noche y me acabo de despertar... ¡Qué maravilla! Cómo necesitaba un día así... Eso sí, me las voy a ver crudas para dejar este apartamento en condiciones antes del domingo, como era mi intención, para irme a mi pueblo. Pero, como se suele decir en estos casos, que me quiten lo bailao . Lo de anoche fue genial, la verdad. Pero os cuento desde el principio. Ayer (el jueves), tras tirarme todo el día vagueando, conseguí finalmente decidirme a arreglarme para salir de casa. Pasé por la oficina de mi contacto para recoger unos documentos y luego me fui a la oficina, a dejar cerrado el tema antes de irnos todos a cenar como habíamos quedado. Cuando llegué TS ya se había ido, como la mayoría. Juan me contó que finalmente sólo íbamos a ser seis: Nora, Arón, Lidia, TS, él y yo. Se habían rajado Miriam, Fito, Yovanka y Aitor. Pero a los pocos minutos de estar en la oficina me llamó TS. Yo estaba a punto...

Vacaciones

Primer día de vacaciones... ¡Qué gusto! Son casi las cuatro de la tarde y me acabo de levantar. ¡Cómo lo necesitaba! Eso sí, me he levantado aún molida, supongo que porque me he tirado toda la noche nadando entre un sueño extraño y angustioso. No tiene sentido alguno, en principio. No aparecía yo, ni nadie. Eran simplemente imágenes que se superponían, como trozos de fotografías digitales o de gifts en movimiento, más bien, que mostraban pedazos de mar que trataban de encajar para formar un mar entero en movimiento. Yo trataba de encajarlas, pero mentalmente o algo así. Al final del sueño casi lo había logrado y las olas fluían de forma homogénea, excepto por dos trozos. Había una banda de imagen vertical a la derecha que era de otro color y fluía en otra dirección y, junto a esta, un cuadrado pequeño en la parte inferior, a su izquierda, que también era de otro color y fluía hacia arriba. Justo antes de despertarme casi había logrado encajar la banda de la derecha, pero quedaba el cua...

Agotada

Sólo puedo pensar en lo mismo: vacaciones, vacaciones, vacaciones... Estoy agotada. Necesito desconectar de todo esto... Hoy ha sido un día bastante agotador. No sé si por el día en sí o porque mi cuerpo y mi mente piden a gritos un descanso. TS ha vuelto a las andadas. A ese tirar la piedra y esconder la mano que tanto me asusta y me atrae al mismo tiempo. Sin embargo, creo que estoy demasiado cansada hasta para preocuparme por sus juegos del ratón y el gato. No han faltado a lo largo del día el par de sutiles comentarios insinuando que aún existe atracción entre nosotros. "Si tienes hambre tú sabes que siempre puedes tirar de las fresas" o algo así dijo en un momento dado, y varios comentarios por el estilo cayeron entre cigarro y cigarro. Luego, en otro momento, dijo que yo había "roto la ley del silencio", haciendo alusión a que le haya contado lo nuestro a Fanny y a Vicente. Luego, en medio de un extraño galimatías incomprensible creo haberle entendido algo así...

Maratón de locuras

Vaya días... Llevo desde el miércoles sin escribir, porque mi vida ha sido absolutamente maratoniana desde entonces. Maratoniana y confusa, tanto como mi pequeña cabecita. A veces creo que sigo siendo una niña jugando a ser mayor, como cuando de pequeña me sentaba en la oficina de mi padre y hacía como que cogía el teléfono y tomaba notas en la agenda. Igual de inmadura e igual de ingenua y alocada me veo en estos momentos. Pero bueno, empezaré por el jueves, ¿no? ♠ Jueves, una confesión a destiempo y un reencuentro inesperado. Habíamos quedado, supuestamente, todos los de la oficina para salir esa noche, aprovechando que el festival de jazz estaba en el centro y que había sido el cumpleaños de TS como excusas. Desde por la mañana empezó TS a darme la barrila con si iba o no iba a salir. Y yo venga a darle largas. "No sé, ya veré, depende". "Pero ¿de qué depende?". "De cosas". "¿Qué cosas?". "Bueno, que ya veré, tú ve diciéndome quién va y y...

Mal rollito, un día duro y alguna llamada inesperada

Dios, qué cansada estoy. Acabo de llegar a casa destrozada. Entre lo poco que dormí anoche y el tute de día que llevo, no tengo ganas más que de dormir cuarenta horas seguidas. Era lo que pensaba hacer al llegar a casa, pero antes tenía que escribir cómo va la situación con TS. "¿Por qué no te viniste anoche'", me preguntó en un momento en que bajamos fumar un piti. Yo no le contesté, lo miré con cara de "¿todavía lo preguntas?". "Judi, tía, ¿por qué?". "Porque no, TS, no pintaba nada, además tú no me invitaste a ir". "Bueno, pero Nora me dijo que te ibas a apuntar". "Sï, iba, pero luego decidí que no". "¿Por qué?". "Porque no, TS, no me cuadraba la gente que había y pasé, me fui a cenar al Mil y Una Noches". "¿Con quién?". "¿Qué más te da?". "No entiendo por qué no me lo cuentas". "Pues porque no tengo por qué contarte mi vida, TS, es personal". "Vaya, eso e...

Volar

[17:11:44] TS:te sonó el teléfono [17:12:03] YO:gracias Ésa ha sido, prácticamente, toda nuestra conversación hoy. Ya se ha ido. De compras, dijo. Yo tuve que ir a casa porque, al fin, me traían mi nueva cama y cuando volví ya no estaba. Le mandé un mensaje. "Volaste". "Cual ave fénix", me respondió. "Ese no vuela, solo renace. Qué haces hoy? Supongo cual será tu respuesta, pero por si suena la flauta... hace una cerveza luego?", contesté yo. "He quedado con Nora cuando salga para tomar una cerveza. Luego no sé que haré, no lo he pensado". "Con Nora... pues nada, pasadlo bien". No sé por qué me sigo humillando de este modo. A partir del segundo mensaje todo sobró. Como han sobrado tantas otras cosas desde que esta historia comenzó. ¡Qué ganas tengo de irme de vacaciones! Una semana, sólo una semana para que sea yo la que vuele de una vez por todas de esta oficina, de esta ciudad y de todo lo que ambas cosas significan. Necesito descansa...

Alivio vs. pena

Acaba de llegar mi amiga la roja. Seguro que sabéis a quien me refiero. Nada, mañana se lo diré a TS para que se quede tranquilo. O no. Mejor no se lo digo, que se moleste en preguntar si quiere. El caso es que, aunque en general es un alivio, no deja de darme pena. Seguro que pensáis que estoy loca. Lo sé. Pero lo cierto es que me apetece mucho ser madre. Sé que no es el momento: mi sueldo y mis gastos no me alcanzarían, mi horario laboral es de todo menos compatible con cualquier tipo de vida familiar y además, con mi madre a cientos de kilómetros de distancia y siendo madre soltera, no tendría ningún tipo de ayuda. Sin embargo, aún así quiero ser madre. Y lo quiero ya. O bueno, ya no, pero sí pronto. En unos meses cumpliré 28 años, la edad tope que me había puesto hace diez para engendrar un hijo. Promesa que ya no cumpliré por lo que se ve. Y es lo mejor, es mejor esperar. Pero no más allá de los 30. Hay gente a la que le parece una estupidez. A mi amiga Fanny, por ejemplo. Ella di...

Repetimos...

Juan volvió dormir en casa anoche. Me llamó sobre la una y media de la madrugada. Ya estaba en la cama, después de mosquearme con Nora por la pirula que hizo al pasar de llamarme, probablemente por su afán de ser siempre el centro de atención y que no le robara las posibilidades de que Fanjul le bailara el agua. Juan se fue a cenar con ellos y, como sospechada, la llamada perdida en mi movil era suya. Pero al meterse en el restaurante se quedó sin bateria. Cuando acabaron de cenar me llamó, insistiendo para que saliera. Le dije que no en varias ocasiones hasta que le invité a venir a casa, en vista de que el muchacho no quería irse a la suya por lo que parecía. De nuevo estuvimos tomando copas hasta bastante tarde, hablando de tonterías, viendo fotos antiguas de la empresa, de mis anteriores trabajos, viendo páginas web con la conexión a través del móvil. Al rato volvió a lanzarse sobre mí y... Bueno, supongo que os imagináis el resto. Señor, qué potencia tiene este chico. Me tuvo hora...

De desenganches, pillados y otras caídas...

Qué día tan raro. Seguimos diciendo, sin decir nada, mucho más de lo que queremos decir. O eso creo yo. "Entonces, ¿te dieron estas dos semanas para desengancharte de nuestra historia?", me preguntó tomando un café. "¿Desengancharme? Yo no estaba enganchada". "Bueno, seamos realistas, la cosa derivó de un modo bastante extraño". "Sí, pero no por enganche, pero ya no tiene sentido hablar de eso". "Quizás no, pero entiende que en aquel momento no quería hacer daño a Maca" (Maca es su ex). "Maca llegó el domingo". "Y a ti lo que te molestó fue lo del sábado". "Sí, pero ya da igual". "Es que sigo sin entender qué te molestó"... Fue muy largo, pero yo acabé diciéndole algo así como que lo que me había molestado era su inmadurez a la hora de enfrentarse a una conversación conmigo y su escasa valoración de nuestra amistad y él me respondió que soy "una crack" por cómo me tomo las cosas. No sé q...

¡Me tiré a Juan!

Dios, estoy muy loca. Lo sé. Salía de la oficina y Juan dijo que también se iba. Le dije bromeando que si me invitaba a cenar y me dijo que sí, que a dónde. Le contesté que a un japonés, pensando que diría que no y me dijo que vale. Y allá que nos fuimos. Cena japonesa con vino blanco y largas conversaciones. Y tras botella y media de vino... "¿Compramos una botella de ron y terminamos la charla en mi casa?" (Sí, soy un pendón). "Hecho". Lo peor es que de camino a casa nos encontramos con mi jefe y nos vió la botella de ron en una bolsa... Ya en casa cayeron un par de copas sentados en el sofá viejo de mi casa nueva. En un momento dado, no sé cómo, acabó sentado en mis rodillas. Y, mientras le contaba mi teoría sobre el color beig de las películas de Woody Allen, se avalanzó sobre mí y me besó. No os imagináis lo raro que es hacer el amor en una cama hinchable... Por la mañana salimos de casa y cada uno tiró por su lado. Hoy, al llegar, TS me preguntó que qué había ...