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Mostrando las entradas etiquetadas como Autoestima

Lo que soy

"Ser adulto consiste en saber quién eres y en tener el valor de ser esa persona". Gran frase, ¿verdad? La acabo de escuchar en una serie. No sé si os he dicho que soy fanática de las series de televisión, aunque nunca las veo en televisión, sólo por Internet. Hoy he descubierto una: Being Erica y, la verdad, ha sido toda una revelación. Podría decirse que es como un libro de autoayuda, escrito especialmente para mí y traducido a serie... El caso es que hoy ha sido un día intenso. ¿Leísteis mi última entrada? Sí, ésa en la que me preguntaba si iniciar una vida sin amor pero con comprensión y cariño con mi mejor amigo era una opción. Pues creo que encontré la respuesta yo sola: No. No es una opción. Y no lo es, no porque no pueda ser una buena opción para otras personas. No lo es porque no es una buena opción para mí. Porque yo no soy así. Yo no estoy hecha para una relación sin amor. Y sí, es cierto que ya no soy la niña de 20 años ingenua que cree en el amor a primera vista ...

Californication

Sigue acercándose el día: el maldito día de mi 29 cumpleaños. Hoy he enviado las invitaciones a la fiesta. Tupper-sex para ellas y fiesta a continuación para todos. Intenté hacerla lo más graciosa posible, aunque seguro que más de uno pensó que era una auténtica gilipollez de invitación. Es lo que pasa cuando uno intenta esconder su tristeza detrás de chistes fáciles... Creo que es algo que llevo haciendo toda mi vida... Cuando me siento demasiado hundida como para decir que estoy hundida, bromeo con mi propia desgracia... ¿No me creen? Pues echen un vistazo a lo que les he puesto a ellas: " Hola a todas! Les escribo porque el próximo día 15 de septiembre dejo de ser oficialmente joven. Al menos eso dicen los cabrones del banco, que ya me han llamado para decirme que mi cuenta joven pasa a ser normal y que ya no tengo descuentos en las comisiones con la tarjeta joven... Ya ven... Para superarlo creo que necesito algo de... ummm.... sí: sexooo!!! jajajaja. Y como mi novio me ha dej...

29

Dentro de exactamente ocho días dejaré de ser joven... Al menos eso dicen los del banco, que me retiran la tarjeta joven, la cuenta joven y creo que se disponen a hacerme pagar todos los intereses que, según ellos, debo haberme ahorrado estos años. Y, sabéis qué, aunque me cueste reconocerlo (porque yo siempre voy por ahí de "no me quiero casar" y de "los hombres van y vienen"), lo cierto es que nunca pensé que llegaría sola a los 29 años. O miento. Sí, lo pensé, lo pensé mil veces, pero como uno de esos pensamientos que una tiene en momentos de baja autoestima y cree que jamás va a encontrar a la persona adecuada. Hoy el pensamiento cobra vida, ya que, a no ser que mi príncipe azul (o violeta, o gris, lo mismo me da ya) aparezca a la vuelta de la esquina en menos de una semana, el próximo día 15 se confirmará el mal presagio... No sé si decir que eso me asusta... La verdad es que es una tontería absoluta, el amor llega cuando llega, si es que llega... Creo... Pero,...

Peor que quinceañera...

Sí. Seguramente sigo siendo una quinceañera, como me han comentado por ahí. De no ser así, no volvería continuamente a aferrarme a aquellos mismos pensamientos que me obsesionaban cuando tenía esa edad: la cuchilla brillante en la muñeca, un tajo firme y largo y adiós al sufrimiento. Sin embargo ya no tengo la misma impulsividad de entonces para hacerlo. Sin embargo me paro a pensar en lo que pensarán de mí todos los que me conocen por mi profesión y todo lo que se diría de mí si lo hiciera, y me pregunto por qué no acabaría la faena cuando tuve la oportunidad de hacerlo sin ser nadie para nadie... Trastorno de personalidad mixto con tendencias autolíticas... Esa soy yo según el único diagnóstico coherente que me han hecho en la vida. Pero sin tecnicismos, lo que soy es una mujer absolutamente sola en el mundo, sin un sólo lazo de amor real con este mundo, sin nada firme a lo que agarrarme. Quizás por eso, en el fondo de mí misma quería estar embarazada. A pesar de las dificultades, de...

Seis meses y cuatro días

¿He vuelto? Sí, puede que haya vuelto. Llevo tanto sin escribir por aquí que dudo mucho que todavía haya gente que entre a leerme. Pero bueno, me apeteció volver a escribir. ¿Por qué he vuelto? Pues la verdad, entré para mirar la fecha del primer día que me acosté con Juan. Y la encontré: escribí sobre ello la mañana de 4 de julio (día del cumpleaños de mi madre), por lo tanto fue el día 3 de julio. O no, en realidad fue el 4 de julio, puesto que fue de madrugada. Sí, me quedaré con el 4 de julio que me será una fecha fácil de recordar. Lo habéis intuido, ¿verdad? ¡Sííí! ¡Seguimos juntos! Y según mis cálculos, poniendo el primer polvo como fecha de arranque, hoy llevamos seis meses y cuatro días. ¿Quién lo hubiera dicho? Han sido muy duros estos meses que llevo sin contaros qué está siendo de mi vida. Cuando dejé de escribir acababa de dejar mi trabajo, tras varios meses sin cobrar, y estaba a punto de empezar en un nuevo proyecto. Pues desde entonces todo a ido a peor. Todo, excepto J...

Cumpleaños

Mañana de cumpleaños. ¿Qué he hecho? Levantarme a toda prisa detrás de Juan. Preparar dos tazas de café. Poner al fuego unos macarrones para que se los llevara en un tapper. Desayunar con él… Parecemos una pareja y todo. Sin embargo, no lo somos. Sigue dejándome claro que yo no soy la mujer de su vida. Que no soy lo que busca. Y yo simplemente me aguanto y me conformo con tenerle al menos de momento. Anoche dormí fatal. Probablemente porque me fui a la cama cabreada después de que Juan reconociera que le gusta Nora. ¡Le gusta Nora! Siempre ha hablado bastante mal de ella, de su prepotencia, de su extrema independencia… Ahora me doy cuenta, era despecho. Dice que “Nora no es una opción”, pero yo sé que, si no lo es, es porque ella no quiere. Estoy empezando a cansarme de que me destroce la autoestima, de sentir que no soy suficiente para él. Me recuerda Alberto. O peor, incluso. No es sano que me levante así el día de mi cumpleaños, mirándome con lupa en el espejo y acongoján...

La señal

No sé si el destino existe, ni si existen las señales o los avisos del destino. Pero si existen lo de esta noche, sin duda, lo ha sido. Una señal enorme con luces de neón que reza en grande un mensaje muy claro: PARA. Primero, la romería, y aquel sentimiento de inferioridad, de verme en un lugar en el que no pinto nada y en el que no me apetece estar, con la única cosa en la cabeza de: “en cuanto esto acabe llamo a TS”. Luego su indiferencia al teléfono. Luego, el sentimiento de soledad y de “¿qué hago yo aquí?”. Y cogí el coche, con todo lo que había bebido, y me volví a la ciudad. Pero, en vez de irme a casa a dormir y olvidar, que es siempre la mejor terapia, decidí salir. Y decidí hacerlo con Eusebio y su mujer. Y ya sabía desde que iba saliendo que iba a volver a caer en el desastre. Y lo hice. Me tomé la primera raya de coca. Y ya sabía que esta vez no iba a ser como las caídas anteriores. Lo sabía y aún así no paré. Sabía que esta vez no iba a ser una y me olvidar...

Me hizo ilusión

La verdad es que la mayoría de las veces me conformo con tan poco. Acaba de llamarme Miriam, que está con todos en el concierto camping al que se han ido. Vaya la que tenían montada, era casi imposible escucharles y, por supuesto, no creo que ellos me hayan oído a mí una sola palabra. Vaya fiestón. ¡Qué envidia! Y yo aquí, en casa, viendo capítulos atrasados de Sé lo que hicisteis... Sin embargo, me hizo ilusión que me llamaran. Miriam dijo que me quiere mucho y Fanjul me preguntó que si no pensaba ir, que alguien le había comentado por allí que iba a ir esta noche. Tuvo que ser TS, por la conversación de ayer. Lo raro es que acabé diciéndole que no iba, de hecho me convenció él. No sé, quizás Fanjul entendió mal. A él no le oí, por cierto. O eso creo, porque había mucho jaleo. Conseguí identificar la voz de Nora, la de Fanjul y creo que también andaba por allí Austin. Pero a él no le oí... ¿Estaría? ¿Sabría él que me estaban llamando? ¿Estará con ella? Buff, no, prefiero no pensar en ...

"¿A qué se debe esta llamada?"

"¿A qué se debe esta llamada?". Éso es lo que yo me pregunto. Para qué le llamé. No sé. Fue un impulso. Me sentía sola en casa. Me siento sola en casa, de hecho. Llevaba un rato planteándome si salir o no esta noche, a pesar de que, supuestamente había quedado para salir con Fanjul, Nora, Miriam y el resto de compañeros. Digo supuestamente porque pasadas las doce de la noche, dudo mucho que se acuerden de que habían quedado en llamarme cuando acabaran los temas de fin de semana. Total, que le llamé. Cuando fui a darme cuenta estaba dando señal el móvil. Lo cogió. Dudaba de que lo hiciera estando como está a varios cientos de kilómetros con sus amigos. "¿Qué haces?". "Aquí en casa, decidiendo si salir o no, y tú, ¿qué tal el vuelo?". "Bien, acabamos de llegar y estamos en el apartamento de Charly que vamos a salir ahora a cenar algo". "Aum, qué guay, pues yo no sé, me está entrando sueño". "¿Y a qué se debe esta llamada?". Tuve...

Control

Me muero de ganas por pedirle que se venga esta noche a casa. Es una locura, ¿verdad? He estado a punto un par de veces en lo que vamos de día. Pero, gracias al cielo, me he arrepentido todas ellas en el último momento y no lo he hecho. Estoy demasiado sensible y demasiado débil hoy. Tanto que temo acabar cometiendo un grave error, acabar flaqueando e invitándole a cenar en casa. No debo hacerlo. No porque sería peor que viniera para mi recuperación, sino porque aún más grave sería escuchar una negativa por su parte. Una posible negativa que me destrozaría aún más, que me hundiría aún mas en esta sensación de soledad y tristeza en la que me encuentro hoy. Contrólate, Judi, contrólate por dios.

El agridulce del regreso fugaz

Siempre que vuelvo a un lugar y tengo que reencontrarme con gente a la que hace mucho que no veo se me pone un nudo en el estómago. Me da por pensar en cómo me verán y me obsesiona que sea mejor que cuando me fui. Al principio pensaba que esto sólo me pasaba con mi pueblo. Y entraba dentro de la lógica. Hace ya diez años que salí de mi pueblo y lo hice odiando y siendo odiada... sobre todo por mí misma. Estos diez años han sido un camino hacia el reencuentro conmigo misma. Un camino que ha costado mucho atravesar. En su travesía hubo momentos de retorno y siempre me obsesionaba que al encontrarme con personas de mi pasado éstas me vieran mejor que la vez anterior, que me vieran bien, sonriente, guapa, feliz. Pero luego llegó el regreso a la ciudad universitaria en la que cursé mi primera carrera, después de haberme trasladado a Madrid para estudiar la segunda. Y entonces volvía a pasarme. Quería que mis antiguos compañeros de facultad y de fiestas me vieran siempre mejor. Después llegó...

Demasiado, pero con una sonrisa...

Son demasiadas las cosas que me rondan la cabeza. Por eso no he escrito hasta ahora, porque no sé cuál de mis inquietudes contaros. ¿Os cuento que TS sigue decepcionándome aún en la distancia? ¿Que entre mi ex y yo no queda más que una maravillosa amistad por mucho que yo quiera empeñarme en lo contrario? ¿O que mi mejor amiga me agobia y me aterra la idea de irme con ella de vacaciones? ¿O que soy adicta al trabajo y he sido incapaz de desconectar un sólo día de la oficina a pesar de estar a 2.000 kilómetros? Pues sí, TS sigue decepcionándome: no ha sido capaz de acercarse a casa a ver cómo estaba Lolita (mi gata), a pesar de que le pedí por favor que lo hiciera porque no confiaba en que Fanny lo hubiera hecho. Y encima no he parado de llamarle. Por ese motivo, no por otro. Pero no he parado de llamarle desde que llegué y debe pensar que es porque estoy loca por él. Y me aterra volver y enfrentarme a su indiferencia o tratar de fingir la mía (no, no, fingir no, me ha dicho mi psicólog...

Pragmatismo vs. Empirismo

La estoy cagando... La estoy cagando muchísimo. No le dejo en paz. Soy una pesada. Y él pasa, pasa mucho de mí. Debería entenderlo. Yo también dejé una relación hace un año. ¿Y cómo veía a los hombres recién dejada aquella relación? Como entretenimientos. Los usaba y poco más. Y me agobiaba si pretendían verme cuando yo no se los había pedido. Él debe verme así... Es lo lógico. Tengo que relajarme. Tengo que olvidarme. Buscar a otro. No ha sido buena idea pensar en él como amante habitual. Debí darme cuenta antes. No se puede tener como amante habitual a alguien a quien ves a diario. Porque si no te gusta lo suficiente, acaba agobiándote, y si te gusta lo suficiente, acabas enganchándote... Es un riesgo que no sopesé en su momento. Ya lo hablamos la otra noche, él es pragmático, yo empirista... Así nos va... Venga Judi, ponte a trabajar un poco, deja de mirarle y ponte a trabajar...

Sí que me pico, sí

¡Dios! ¡Qué duro! Es muy duro estar aquí, con él delante mandándome mensajitos por el Skype y yo tratando de aguantar el tipo. "No pasa nada, Judi. Que no se te note, que no te afecte". Y él: "estás celosa", me dice. Y tiene razón. Y yo, "si hombre, ya quisieras". Y él, "en el fondo me gusta que te piques un poco". Y yo, "¿quién te ha dicho que estoy picada? Sólo estoy de coña". Pero estoy segura de que no me cree... "No me ha dicho nadie que te picas, pero me gusta tu cara cuando te digo estas cosas, aunque no te piques"... Y mí me encanta que él me diga esas cosas, aunque anoche estuviera con otra...

Durmió fuera...

Eso me dijo nada más llegar, que anoche había dormido fuera. "Una cosa que me cuadró", me dijo. Y me molestó. Sí. Mucho. Joder... Estoy sintiendo... No puede ser... ¡Me molestó! ¿Por qué me molestó? Joder. Sí, mierda, me gusta. Me gusta más de lo que pensaba. No tengo ni idea de por qué. Es bajito, normalillo... Pero, me gusta. Me gusta su voz, me gusta como habla, me gusta cómo trabaja su mente... Y durmió fuera de casa. Y no sé con quién. Y me dolió. Mucho...

La impresión que das, la impresión que emanas

Nunca he podido olvidar una lección que aprendí en Teoría de la Comunicación. Era una teoría llamada La impresión que das, la impresión que emanas. Recuerdo que me llamó mucho la atención aquella teoría y que fue una de la que mejor aprendí de aquella asignatura. Hablaba de la diferencia entre lo que el sujeto quiere y se esfuerza por mostrar de sí mismo (la impresión que das) y lo que realmente muestra (la impresión que emanas) y cómo ambas pueden percibirse en una comunicación. A todos nos ha pasado alguna vez que estamos hablando con alguien y nos damos cuenta de que existe una gran diferencia entre lo que esa persona quiere hacernos creer de sí misma y lo que realmente es. Yo creo que estoy obsesionada con que eso pueda ocurrirme a mí. Al menos en algunas situaciones me siento realmente observada y siento miedo de que mis interlocutores de ese momento puedan darse cuenta de que en realidad no soy lo que quiero mostrarles que soy. Supongo que es una sensación normal en una persona q...

Feliz con poco

En realidad, se necesita tan poco para que cambie nuestro estado de ánimo y pasemos de sentirnos el patito feo a sentir que nos comemos el mundo. Egocentrismo. Sí. Puede ser eso. Lo cierto es que con poco que alguien cercano o querido nos endulce los oídos, nos da para limpiar de miedos y angustias el estómago. Hoy ha sido uno de esos días. La mañana no empezó del todo mal. Una rueda de prensa con mucho hombre cerca, tras la que me convertí sin querer en el centro de atención. Pantalón blanco, camiseta roja, el pelo suelto y el tono dorado de un fin de semana de playa parece que fueron suficientes para que me endulzaran los oídos a primera hora de la mañana. Yo muy digna, eso sí, ¡eh! Luego la cosa empeoró. En el Ayuntamiento me encontré con el Turichuli. Me dio un besazo de los sonoros mientras me asía un segundo por el brazo. Estuvo agradable. Pero yo me quería morir. Aguanté el tipo, porque trabajo es trabajo y era necesario que aguantara el tipo. Pero me quería morir. Sin embargo p...