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Mostrando entradas de 2008

Cumpleaños

Mañana de cumpleaños. ¿Qué he hecho? Levantarme a toda prisa detrás de Juan. Preparar dos tazas de café. Poner al fuego unos macarrones para que se los llevara en un tapper. Desayunar con él… Parecemos una pareja y todo. Sin embargo, no lo somos. Sigue dejándome claro que yo no soy la mujer de su vida. Que no soy lo que busca. Y yo simplemente me aguanto y me conformo con tenerle al menos de momento. Anoche dormí fatal. Probablemente porque me fui a la cama cabreada después de que Juan reconociera que le gusta Nora. ¡Le gusta Nora! Siempre ha hablado bastante mal de ella, de su prepotencia, de su extrema independencia… Ahora me doy cuenta, era despecho. Dice que “Nora no es una opción”, pero yo sé que, si no lo es, es porque ella no quiere. Estoy empezando a cansarme de que me destroce la autoestima, de sentir que no soy suficiente para él. Me recuerda Alberto. O peor, incluso. No es sano que me levante así el día de mi cumpleaños, mirándome con lupa en el espejo y acongoján

Algo temporal

Hay momentos en la vida de toda persona en los que no queda más remedio que conformarse con lo que hay. Un trabajo temporal, una casa temporal, una ciudad temporal, ¿un amor temporal? Hoy leí en un blog literario un texto que habla de ello. Amor temporal , y no pareció tan malo. Puede parecer una tontería, lo sé. Pero ¿qué más da? Sí, lo he aceptado. Al igual piensan que estoy loca, pero lo he aceptado. Ayer bajé a tomar un café con Juan justo antes de terminar el trabajo. Y estuvimos hablando. Y llorando. Le expliqué que necesito a alguien que me quiera, que necesito sentirme querida. Algo que no necesitaba hasta no hace demasiado tiempo, pero que de repente se ha convertido en una necesidad. Él me explicó que me quiere, que me quiere con ese cariño que se le tiene a las personas que son especiales para nosotros, pero no con ése otro que se necesita para hablar de amor. Me explicó que difruta de los momentos conmigo, que no quiere renunciar a ellos. Pero que no puede prometerme amor.

¿Qué hay de malo en mí?

Está empezando a costarme escribir este blog. Es extraño. Supongo que se debe a tener demasiadas cosas en la cabeza. A que cuando las cosas van mal no apetece hablar sobre ellas porque nos hieren aún más y a que cuando, dentro de lo mal, empiezan a ir bien, no queremos hablar sobre ello por si lo gafamos. No sé, es una teoría tan sólo. Así han ido. Mal y bien y mal otra vez. He tenido unos cuantos días radiantes. ¡Qué difícil es hablar en este instante de días radiantes! Pero, sí, los hubo. Justo después de decir que me iba de la empresa me inundó una paz radiante que se desprendía por cada poro de mi piel. No sé bien por qué. Supongo que por la paz que da haber tomado una decisión, por dolorosa que ésta sea. Sí, también era por él, porque estaba él, Juan. ¿Cómo he podido enamorarme de él de esta manera? Lo vi venir, pero resultaba tan inverosimil que pudiera pasar que me relajé y acabó pasando. Quizás deseaba que pasara. Lo necesitaba. Hemos tenido unos días maravillosos. Llamadas, mi

Tic tac

Lo sabía... Sabía que no había mucho tiempo. Hoy llegó la oferta. Hace a penas una hora. Acabo de salir del despacho del director y aún tengo los ojos encharcados en lágrimas. Me voy. Ya está dicho. Pero cómo duele... Cómo duele...

Época de incertidumbres y temores varios...

Creo que estoy viviendo uno de los momentos de mayor incertidumbre de toda mi vida. Es curioso, con la cantidad de cosas que me han pasado en la vida, ¿no? En los últimos ocho años he vivido en cinco ciudades diferentes de toda España. He trabajado en cervecerías, pubs, restaurantes, hamburgueserías… He sido acomodadora en un cine, he vendido seguros, he vendido máquinas para pulir el suelo (bueno, lo intenté, pero no vendí ni una)… Todo eso para llegar a ser quien soy. Todo eso para poderme pagar los estudios y terminar, al fin, trabajando con todos los derechos en la profesión que ha sido mi sueño desde que me acerqué a ella hace hoy ocho años. En ella he pasado por toda clase de empresas, de departamentos, de jefes, de compañeros. Hasta que, por fin, llegué aquí, a esta empresa. Y hasta hace a penas unos meses no podía creerme la suerte que tenía. Unos compañeros formidables que han acabado convirtiéndose en amigos. Unos jefes que jamás pensé que podrían existir, a los que me he dad

Lo de siempre...

[15:17:37] Judi dice:si consigo entradas para el concierto tu quieres venir? [15:17:13] Juan dice:no lo sé lo siento [15:17:22] Juan dice:no es por ser borde es que no lo sé [15:17:37] Judi dice:bueno, yo he pedido dos [15:17:51] Judi dice:si me las consiguen te aviso y si quieres venir bien y si no se lo digo a Fanny [15:17:58] Juan dice:oks [15:18:00] Juan dice:gracias [15:18:18] Judi dice:nada [15:18:55] Judi dice:una pregunta Juan... ummm... estoy siendo muy... no sé... pesada o algo... ? [15:52:41] Judi dice:ok... el silencio es suficiente respuesta..... [15:53:08] Juan dice:perdona es que estaba en plena inspiración y se me pasó la pregunta [19:14:19] Judi dice:sí, pero al final no contestaste......... :S [19:32:59] Juan dice:Judi, esto lo quiero hablar contigo... pero no quiero a que te acostumbres mucho a mí [19:33:15] Judi dice:lo venía viendo [19:33:17] Judi dice:tranquilo [19:33:20] Judi dice:lo intento Pero, no, no lo entiedo... Y ya empiezo a estar harta de esto... ¿Sabéis

JK 5022... Una bofetada de realidad

Nunca imaginé lo duro que podía llegar a ser esto. Acabo de llegar del entierro de una de las víctimas del accidente y tengo el corazón encogido. El silencio y el dolor lo inundaban todo. Y yo sólo podía pensar en lo insoportable que tenía que estar siendo aquello para los padres y familiares del muchacho fallecido, si a mí me estaba destrozando el corazón... ¡Qué insignificante es la vida, sí! Y qué tontería es sufrir por pequeñeces cuando el simple hecho de estar vivos es más que suficiente motivo de alegría. Juan, yo, ¿me hará caso? ¿no me lo hará? ¡Qué más da! Estamos vivos y eso es más que suficiente. Hay vida, hay futuro, hay esperanza y destino sea el que sea. Para otros ya no lo hay. Han pasado más cosas, alguna respuesta que no me ha gustado, momentos de nervios generalizados en el día de ayer, momentos de incertidumbre y angustia vital en el de hoy. Me quedo con un instante de anoche: once de la noche y Juan y yo cenando una mariscada en mi casa con un buen vino blanco y ojos

Incomunicación

Anoche no llamó. Y hoy, a penas nos ha dado tiempo de darnos un beso en la mejilla. Ni siquiera ha encendido el Skype. Está ahí colgado del teléfono y es imposible hablar con él. Y yo me tengo que ir enseguida. Me va a tocar irme al aeropuerto por el asunto del accidente. Y, por lo tanto, no me va a dar tiempo de ir al supermercado a comprar las cosas para la cena de esta noche... Dios... ¡Qué mal está empezando el día!

De maruja...

¿Qué se puede poner en el hueco del televisor cuando no tienes televisor ni intención de ponerlo? Parece una tontería, pero no es fácil decidirse… He puesto velas, pero queda mucho aire por encima. También he pensado en quitar las velas y dejarlo sin nada: así puedo usarlo como cómoda o mesita supletoria del salón, en la que poner el bolso cuando llego o colocar la bandeja de la comida mientras uso la mesa de centro si no tengo ganas de llevarla a la cocina… Sí, hoy estoy de limpiadora-decoradora del hogar. O lo intento, más bien. No, las labores domésticas no son lo mío. Lo odio con toda mi alma. Soy un auténtico desastre. Me pongo a dar vueltas por la casa, me veo un video de algo, me pongo a escribir como ahora. Al final me dan las diez de la noche, como ahora, y no he hecho más que colocar la ropa en el armario, poner el lavaplatos y pasar la aspiradora al salón. Nada, ahora seguiré. Es lo que siempre digo. El caso es que tengo que dejar la casa lista esta noche porque mañana traba

Sin novedad

Pocas novedades puedo contarles sobre el día de hoy. Primer día de trabajo y lo más tranquilo que podría esperarse. Reencuentro con algunos contactos, colegas y amigos y poco más. En la empresa, como era de esperar, el ambiente es denso, tenso, desganado... Con todos a la expectativa de lo que puedan decir desde la dirección en cuanto a la reducción de plantilla y de sueldos... Mañana por la tarde habrá una reunión de trabajadores para hablar del asunto, aunque dudo que pueda sacarse demasiado en claro de ello. Yo podría hacer cosas: hablar con amigos sindicalistas, tratar de organizar el comité de empresa... Pero no me da la gana. Lo cierto es que ya no me apetece luchar ni un poco por esta empresa... Así que, nada, asistiré a la reunión con los brazos cruzados y trataré de no bostezar demasiado. En realidad, para mí, de poco servirá. Mi decisión está tomada: me voy. No sé a dónde, ni cuándo, ni cómo. Pero me voy. En cuanto consiga algo, me voy. Sobre TS tampoco hay demasiada novedad.

Bienvenida?

Esto es una bienvenida y lo demás son tonterías, sí señor. Llegué ayer a la ciudad de nuevo. Me apresuré a llegar ayer y no hoy, a pesar de que no trabajo hasta mañana, para asistir a la fiesta que habían organizado los compañeros en la finca de Miriam, en su pueblo. El motivo de la fiesta: que la empresa se va a la mierda. Estaba ilusionada con ver a todos de nuevo, bueno a todos los que no están aún de vacaciones. Juan no estaría entre ellos, pero sí TS y, la verdad, quería ver su reacción al verme y valorar la mía. Lo que no me podía imaginar es que me lo iba a encontrar allí con su maravillosa rubita de ojos azules. Allí estaban los dos, cogiditos de la mano y haciéndose carantoñas durante toda la fiesta. Vomitivo. Y encima él intentando hablar conmigo como si tal cosa, preguntándome que qué tal Portugal y demás chorradas. Tuve que morderme la lengua para no mandarle a la mierda. La fiesta no estuvo mal. Bebí bastante, eso sí, y hoy tengo un resacón de narices. A punto estuve

Compatibilidad vs. incompatibilidad... de caracteres

En un intercambio de SMSs ayer: YO: Antes me dijiste que querías hablar conmigo y ni te pregunté de qué, si necesitas algo llámame. TS: Na niña, te cuento al volver que es una movida muy íntima y personal. Besos. YO: No estoy yo muy por la labor de tratar ese tipo de asuntos contigo. Ya veremos a la vuelta en cualquier caso. Llámame si necesitas algo de trabajo. Ésa fue la última y única conversación que he tenido con él desde lo último que escribí en este blog. Estaba en casa de mi tía y me quedé sin batería en el móvil mientras hablaba con mi compi Aitor. Así que cambié la tarjeta al teléfono de mi tía para poder continuar la conversación, pero resulta que el número de Aitor lo tenía guardado en el móvil y no en la tarjeta y el único que tenía en la agenda de la sim a quien se lo podía pedir era precisamente TS. Así que le llamé para pedirle el número. Cuando cogió el teléfono parecía nervioso. "Hola". "Hola". "¿Cómo estás? Justo te iba a llamar porque querí

El motivo... y algo más...

Son las dos y media de la madrugada del martes al miércoles, estoy en mi habitación en casa de mi madre y acabo de colgar el teléfono después de hablar con Juan durante más de dos horas. ¿Qué ha pasado desde la última vez que escribí hasta ahora? Poco y mucho. Nada y todo, quizás. Dos o tres horas después de terminar de redactar mi último post sonó el teléfono. Era Juan. Me preguntaba que dónde estaba porque quería seguir de fiesta y pensaba que yo aún estaba por ahí. Le dije que estaba en casa. "¿Te pasa algo?". "Sí". "¿Qué te pasa? ¿Estás bien?". "No". "Judi, ¿qué te pasa?". "Demasiadas cosas, Juan, para explicártelas... Resumamoslo en que he tenido un accidente de coche en el que no ha pasado nada, pero que podía haber pasado y que me he acojonado". "¿Un accidente de coche?". "Sí, Juan, cuando me viste ¿no te diste cuenta de que era mi coche?". "Pues, no". "Pues lo era". "Pero no

La señal

No sé si el destino existe, ni si existen las señales o los avisos del destino. Pero si existen lo de esta noche, sin duda, lo ha sido. Una señal enorme con luces de neón que reza en grande un mensaje muy claro: PARA. Primero, la romería, y aquel sentimiento de inferioridad, de verme en un lugar en el que no pinto nada y en el que no me apetece estar, con la única cosa en la cabeza de: “en cuanto esto acabe llamo a TS”. Luego su indiferencia al teléfono. Luego, el sentimiento de soledad y de “¿qué hago yo aquí?”. Y cogí el coche, con todo lo que había bebido, y me volví a la ciudad. Pero, en vez de irme a casa a dormir y olvidar, que es siempre la mejor terapia, decidí salir. Y decidí hacerlo con Eusebio y su mujer. Y ya sabía desde que iba saliendo que iba a volver a caer en el desastre. Y lo hice. Me tomé la primera raya de coca. Y ya sabía que esta vez no iba a ser como las caídas anteriores. Lo sabía y aún así no paré. Sabía que esta vez no iba a ser una y me olvidar

Cadena a los impulsos

TS volvió a llamar anoche. A las cinco de la mañana. Juan estaba en la cama. Llegó cansado y le dije que se acostara a dormir, que casi no lo había hecho. Mientras, yo me había quedado escribiendo un rato. Entonces escuché una perdida en el móvil. Era él. Le llamé. Me dijo que acababa de llegar a casa, que qué hacía aún despierta y empezó a zorronear como suele. "¿Qué quieres, que vaya?". "¿Te apetece?". "Qué cabrón eres". "¿Por qué?". "¿Todavía lo preguntas?". "Tienes razón, olvídalo, lo siento". "¿A ti te apetece?". "La verdad es que sí". "Hoy no puede ser". "¿No puede ser?". "No, hoy no". "¿Y por qué hoy en concreto?". "Tengo visita". "Ay, dios, vale, lo siento". "No, no pasa nada. Es Fanny. Está dormida", mentí. Y no, no sé por qué mentí. "¿Entonces ya no te veo antes de que te vayas?". "Quedamos en que te llamaba cuand

Relax

¡Ay, qué relax! Tengo la casa hecha un desastre, pero me da igual. Son las doce y media de la noche y me acabo de despertar... ¡Qué maravilla! Cómo necesitaba un día así... Eso sí, me las voy a ver crudas para dejar este apartamento en condiciones antes del domingo, como era mi intención, para irme a mi pueblo. Pero, como se suele decir en estos casos, que me quiten lo bailao . Lo de anoche fue genial, la verdad. Pero os cuento desde el principio. Ayer (el jueves), tras tirarme todo el día vagueando, conseguí finalmente decidirme a arreglarme para salir de casa. Pasé por la oficina de mi contacto para recoger unos documentos y luego me fui a la oficina, a dejar cerrado el tema antes de irnos todos a cenar como habíamos quedado. Cuando llegué TS ya se había ido, como la mayoría. Juan me contó que finalmente sólo íbamos a ser seis: Nora, Arón, Lidia, TS, él y yo. Se habían rajado Miriam, Fito, Yovanka y Aitor. Pero a los pocos minutos de estar en la oficina me llamó TS. Yo estaba a punto

Vacaciones

Primer día de vacaciones... ¡Qué gusto! Son casi las cuatro de la tarde y me acabo de levantar. ¡Cómo lo necesitaba! Eso sí, me he levantado aún molida, supongo que porque me he tirado toda la noche nadando entre un sueño extraño y angustioso. No tiene sentido alguno, en principio. No aparecía yo, ni nadie. Eran simplemente imágenes que se superponían, como trozos de fotografías digitales o de gifts en movimiento, más bien, que mostraban pedazos de mar que trataban de encajar para formar un mar entero en movimiento. Yo trataba de encajarlas, pero mentalmente o algo así. Al final del sueño casi lo había logrado y las olas fluían de forma homogénea, excepto por dos trozos. Había una banda de imagen vertical a la derecha que era de otro color y fluía en otra dirección y, junto a esta, un cuadrado pequeño en la parte inferior, a su izquierda, que también era de otro color y fluía hacia arriba. Justo antes de despertarme casi había logrado encajar la banda de la derecha, pero quedaba el cua

Agotada

Sólo puedo pensar en lo mismo: vacaciones, vacaciones, vacaciones... Estoy agotada. Necesito desconectar de todo esto... Hoy ha sido un día bastante agotador. No sé si por el día en sí o porque mi cuerpo y mi mente piden a gritos un descanso. TS ha vuelto a las andadas. A ese tirar la piedra y esconder la mano que tanto me asusta y me atrae al mismo tiempo. Sin embargo, creo que estoy demasiado cansada hasta para preocuparme por sus juegos del ratón y el gato. No han faltado a lo largo del día el par de sutiles comentarios insinuando que aún existe atracción entre nosotros. "Si tienes hambre tú sabes que siempre puedes tirar de las fresas" o algo así dijo en un momento dado, y varios comentarios por el estilo cayeron entre cigarro y cigarro. Luego, en otro momento, dijo que yo había "roto la ley del silencio", haciendo alusión a que le haya contado lo nuestro a Fanny y a Vicente. Luego, en medio de un extraño galimatías incomprensible creo haberle entendido algo así

Maratón de locuras

Vaya días... Llevo desde el miércoles sin escribir, porque mi vida ha sido absolutamente maratoniana desde entonces. Maratoniana y confusa, tanto como mi pequeña cabecita. A veces creo que sigo siendo una niña jugando a ser mayor, como cuando de pequeña me sentaba en la oficina de mi padre y hacía como que cogía el teléfono y tomaba notas en la agenda. Igual de inmadura e igual de ingenua y alocada me veo en estos momentos. Pero bueno, empezaré por el jueves, ¿no? ♠ Jueves, una confesión a destiempo y un reencuentro inesperado. Habíamos quedado, supuestamente, todos los de la oficina para salir esa noche, aprovechando que el festival de jazz estaba en el centro y que había sido el cumpleaños de TS como excusas. Desde por la mañana empezó TS a darme la barrila con si iba o no iba a salir. Y yo venga a darle largas. "No sé, ya veré, depende". "Pero ¿de qué depende?". "De cosas". "¿Qué cosas?". "Bueno, que ya veré, tú ve diciéndome quién va y y