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Mostrando las entradas etiquetadas como Amigos

¿Es una opción?

¿Es Richard una opción? Sí, Richard, mi mejor amigo... El que me ha aguantado tantas y tantas veces mis lloros, mis cambios de humor, mis cambios de vida... ¿Es una opción plantearse una relación con tu mejor amigo? ¿Lo es aún sabiendo que no le amas ni le vas a amar nunca? Dios, no lo sé... El caso es que me he acostado con él. Lo llevo haciendo unas semanas. Y funcionamos medianamente bien en la cama, no hay quejas en ese sentido. No será nunca como era estar en los brazos de Juan, ni por supuesto se acercará siquiera de lejos a lo que era sentirme en los brazos de Alberto... Pero, ¿realmente volveré a sentirme así con alguien? Esta semana, que la he pasado en el pueblo, en mi pueblo, ese que está lleno de recuerdos y de fantasmas, he estado pensando en Alberto, en cómo era cuando me enamoré de él y en cómo soy hoy en día... Y he cambiado tanto desde entonces... Ya hace diez años que le conocí y me enamoré de él... Por aquel entonces yo era una romántica sin remedio, dispuesta a mori...

Santa noche pagana

Aquí estoy, con mi botella de ron, mi cocacola, mi hielo... Lista para una de las noches que más especiales he sentido en mi vida: La noche de San Juan, la noche de las brujas... Las brujas como yo... Es una broma que me gusta creerme. Eso de que soy un poco bruja, porque a veces siento el destino, porque a veces sé las cosas que van a pasar antes de que pasen... Eso sí, siempre he sido una bruja tonta incapaz de creerse sus propias predicciones y que no logra anticiparse a los acontecimientos como tales poderes me permitirían... Supongo que no soy muy buena bruja. Eso sí, esta noche haré mi aquelarre. Aunque sea prácticamente en solitario. Es curioso. Hace un año por estas fechas estaba a unos miles de kilómetros de aquí, en esa señorial ciudad que quiero y odio por igual. Por entonces, a esta hora, mi teléfono no paraba de sonar. Todos mis amigos me llamaban para decirme que me echaban de menos, que estaban en la playa quemando hogueras de San Juan, cantando, bebiendo, comiendo... Y ...

Cumpleaños

Mañana de cumpleaños. ¿Qué he hecho? Levantarme a toda prisa detrás de Juan. Preparar dos tazas de café. Poner al fuego unos macarrones para que se los llevara en un tapper. Desayunar con él… Parecemos una pareja y todo. Sin embargo, no lo somos. Sigue dejándome claro que yo no soy la mujer de su vida. Que no soy lo que busca. Y yo simplemente me aguanto y me conformo con tenerle al menos de momento. Anoche dormí fatal. Probablemente porque me fui a la cama cabreada después de que Juan reconociera que le gusta Nora. ¡Le gusta Nora! Siempre ha hablado bastante mal de ella, de su prepotencia, de su extrema independencia… Ahora me doy cuenta, era despecho. Dice que “Nora no es una opción”, pero yo sé que, si no lo es, es porque ella no quiere. Estoy empezando a cansarme de que me destroce la autoestima, de sentir que no soy suficiente para él. Me recuerda Alberto. O peor, incluso. No es sano que me levante así el día de mi cumpleaños, mirándome con lupa en el espejo y acongoján...

Bienvenida?

Esto es una bienvenida y lo demás son tonterías, sí señor. Llegué ayer a la ciudad de nuevo. Me apresuré a llegar ayer y no hoy, a pesar de que no trabajo hasta mañana, para asistir a la fiesta que habían organizado los compañeros en la finca de Miriam, en su pueblo. El motivo de la fiesta: que la empresa se va a la mierda. Estaba ilusionada con ver a todos de nuevo, bueno a todos los que no están aún de vacaciones. Juan no estaría entre ellos, pero sí TS y, la verdad, quería ver su reacción al verme y valorar la mía. Lo que no me podía imaginar es que me lo iba a encontrar allí con su maravillosa rubita de ojos azules. Allí estaban los dos, cogiditos de la mano y haciéndose carantoñas durante toda la fiesta. Vomitivo. Y encima él intentando hablar conmigo como si tal cosa, preguntándome que qué tal Portugal y demás chorradas. Tuve que morderme la lengua para no mandarle a la mierda. La fiesta no estuvo mal. Bebí bastante, eso sí, y hoy tengo un resacón de narices. A punto estuve...

Compatibilidad vs. incompatibilidad... de caracteres

En un intercambio de SMSs ayer: YO: Antes me dijiste que querías hablar conmigo y ni te pregunté de qué, si necesitas algo llámame. TS: Na niña, te cuento al volver que es una movida muy íntima y personal. Besos. YO: No estoy yo muy por la labor de tratar ese tipo de asuntos contigo. Ya veremos a la vuelta en cualquier caso. Llámame si necesitas algo de trabajo. Ésa fue la última y única conversación que he tenido con él desde lo último que escribí en este blog. Estaba en casa de mi tía y me quedé sin batería en el móvil mientras hablaba con mi compi Aitor. Así que cambié la tarjeta al teléfono de mi tía para poder continuar la conversación, pero resulta que el número de Aitor lo tenía guardado en el móvil y no en la tarjeta y el único que tenía en la agenda de la sim a quien se lo podía pedir era precisamente TS. Así que le llamé para pedirle el número. Cuando cogió el teléfono parecía nervioso. "Hola". "Hola". "¿Cómo estás? Justo te iba a llamar porque querí...

El motivo... y algo más...

Son las dos y media de la madrugada del martes al miércoles, estoy en mi habitación en casa de mi madre y acabo de colgar el teléfono después de hablar con Juan durante más de dos horas. ¿Qué ha pasado desde la última vez que escribí hasta ahora? Poco y mucho. Nada y todo, quizás. Dos o tres horas después de terminar de redactar mi último post sonó el teléfono. Era Juan. Me preguntaba que dónde estaba porque quería seguir de fiesta y pensaba que yo aún estaba por ahí. Le dije que estaba en casa. "¿Te pasa algo?". "Sí". "¿Qué te pasa? ¿Estás bien?". "No". "Judi, ¿qué te pasa?". "Demasiadas cosas, Juan, para explicártelas... Resumamoslo en que he tenido un accidente de coche en el que no ha pasado nada, pero que podía haber pasado y que me he acojonado". "¿Un accidente de coche?". "Sí, Juan, cuando me viste ¿no te diste cuenta de que era mi coche?". "Pues, no". "Pues lo era". "Pero no...

Maratón de locuras

Vaya días... Llevo desde el miércoles sin escribir, porque mi vida ha sido absolutamente maratoniana desde entonces. Maratoniana y confusa, tanto como mi pequeña cabecita. A veces creo que sigo siendo una niña jugando a ser mayor, como cuando de pequeña me sentaba en la oficina de mi padre y hacía como que cogía el teléfono y tomaba notas en la agenda. Igual de inmadura e igual de ingenua y alocada me veo en estos momentos. Pero bueno, empezaré por el jueves, ¿no? ♠ Jueves, una confesión a destiempo y un reencuentro inesperado. Habíamos quedado, supuestamente, todos los de la oficina para salir esa noche, aprovechando que el festival de jazz estaba en el centro y que había sido el cumpleaños de TS como excusas. Desde por la mañana empezó TS a darme la barrila con si iba o no iba a salir. Y yo venga a darle largas. "No sé, ya veré, depende". "Pero ¿de qué depende?". "De cosas". "¿Qué cosas?". "Bueno, que ya veré, tú ve diciéndome quién va y y...

La decisión de la noche

Al final ayer estuve a punto de ir a tomarme esa cerveza con Nora y TS. Cuando vi que Nora se iba, le pregunté si iba a tomarse algo y me contestó que sí, que me avisaba dónde. Al rato lo hizo, una terraza en el paseo marítimo. Cuando acabé me fui andando con mi compañero de sección que iba en aquella dirección. Por cierto, que Aitor, mi compañero de sección, es el compañero de piso de la rubita con ojos azules e íntimo amigo de Charly, el mejor amigo de TS. Aquí todos estamos relacionados... Cuando iba de camino un pensamiento me cruzó la cabeza, "¿estará ella?". Y llamé. Primero a TS, que no lo cogió. Luego a Nora. "¡Ey, Judi, ¿te vienes?". "Iba de camin, pero ¿con quién estáis?. "Pues está TS, Charly, la rubita de ojos azules y más peña". "Aum. Pues no sé, creo que me voy a casa, tía, estoy cansada". Y pasé de ir. Menos mal que llamé, la verdad. Así que, me di media vuelta y regresé hacia la oficina. No sabía muy bien qué hacer. Lo último...

Me hizo ilusión

La verdad es que la mayoría de las veces me conformo con tan poco. Acaba de llamarme Miriam, que está con todos en el concierto camping al que se han ido. Vaya la que tenían montada, era casi imposible escucharles y, por supuesto, no creo que ellos me hayan oído a mí una sola palabra. Vaya fiestón. ¡Qué envidia! Y yo aquí, en casa, viendo capítulos atrasados de Sé lo que hicisteis... Sin embargo, me hizo ilusión que me llamaran. Miriam dijo que me quiere mucho y Fanjul me preguntó que si no pensaba ir, que alguien le había comentado por allí que iba a ir esta noche. Tuvo que ser TS, por la conversación de ayer. Lo raro es que acabé diciéndole que no iba, de hecho me convenció él. No sé, quizás Fanjul entendió mal. A él no le oí, por cierto. O eso creo, porque había mucho jaleo. Conseguí identificar la voz de Nora, la de Fanjul y creo que también andaba por allí Austin. Pero a él no le oí... ¿Estaría? ¿Sabría él que me estaban llamando? ¿Estará con ella? Buff, no, prefiero no pensar en ...

"¿A qué se debe esta llamada?"

"¿A qué se debe esta llamada?". Éso es lo que yo me pregunto. Para qué le llamé. No sé. Fue un impulso. Me sentía sola en casa. Me siento sola en casa, de hecho. Llevaba un rato planteándome si salir o no esta noche, a pesar de que, supuestamente había quedado para salir con Fanjul, Nora, Miriam y el resto de compañeros. Digo supuestamente porque pasadas las doce de la noche, dudo mucho que se acuerden de que habían quedado en llamarme cuando acabaran los temas de fin de semana. Total, que le llamé. Cuando fui a darme cuenta estaba dando señal el móvil. Lo cogió. Dudaba de que lo hiciera estando como está a varios cientos de kilómetros con sus amigos. "¿Qué haces?". "Aquí en casa, decidiendo si salir o no, y tú, ¿qué tal el vuelo?". "Bien, acabamos de llegar y estamos en el apartamento de Charly que vamos a salir ahora a cenar algo". "Aum, qué guay, pues yo no sé, me está entrando sueño". "¿Y a qué se debe esta llamada?". Tuve...

Lo hice...

[16:35:49] YO: dónde vas a comer arepas? [16:35:57] TS: comeré arepitas [16:36:05] YO: dnd? [16:36:10] YO: no conozco ningún sitio en la ciudad [16:36:10] TS: comeré arepas [16:36:14] TS: en una casa [16:36:17] YO: ah ok [16:36:28] TS: en la ciudad si que hay sitios, ya iremos algún día [16:36:31] TS: en tu tierra son más tipicas [16:36:32] TS: no? [16:36:36] YO: sip [16:36:39] YO: mogollón [16:36:39] TS: las va a hacer carlitos [16:36:44] YO: aum [16:36:48] YO: ok [16:36:54] TS: guapa y cotilla! [16:37:06] YO: no... es q pensaba invitarte a cenar [16:37:09] YO: xo ya tienes planes [16:37:15] TS: si...el lunes? [16:47:08] YO: preferiría antes, pero cuando tú puedas y sólo si te apetece [16:47:27] TS: me voy de mañana al lunes [16:47:31] TS: por eso propuse el lunes [16:47:34] YO: es cierto [16:47:46] YO: vale, pues sí, si tú quieres [16:48:05] TS: ya vemos, pero a priori parece que puede ser una buena opción [16:48:19] YO: ok ya vemos Qué tonta soy...

Un día de tristeza

Qué triste estoy. Qué ganas de llorar. Llevo desde anoche con un nudo atrancado en la boca del estómago y una angustia que casi no me deja respirar. ¿Por qué? No lo sé con exactitud. Supongo que por todo y por nada al mismo tiempo. Decepción con el trabajo, con los jefes, con los hombres, con la vida... O que está a punto de venirme la regla, que también influye. La relación con TS se está normalizando ,tal y como suponía, hacia el aspecto profesional. Y no me quejo, mejor tener un buen compañero de trabajo, con el tiempo quizás un amigo, que un amante ocasional que me dé quebraderos de cabeza. ¿Sabéis qué? Es culpa mía. Me he empeñado en ser una mujer que no soy. Me he empeñado en ser frívola, fría, dura, distante. Y no lo soy. Me cuesta aceptarlo, me cuesta reconocer que soy sensiblona, enamoradiza, mimosa. Me cuesta reconocer que necesito mucho del afecto de los demás. Y es muy posible que sea precisamente por eso que no lo recibo. Y luego pasan estas cosas, que me tiro todo el día ...

El agridulce del día a día

Ya estoy de vuelta. De nuevo en esta ciudad grande, caótica y nocturna que tanto he aprendido a amar. Estoy de vuelta y con nueva casa. Señor, lo que cuestan las mudanzas. ¿Y cómo me encuentro? Pues, según. A día 2 de mes no he cobrado. No me va a dar el sueldo para irme de vacaciones este mes a ninguna parte. Estoy muy enfadada con la empresa por esto del cobro y mi jefe se hace el tonto. En definitiva, los agobios económicos no me dejan disfrutar del resto de mi vida. ¿Y qué es el resto de mi vida? Pues, por pensar en positivo, mi nueva y maravillosa casa, que aún no tiene camas y a la que le faltan muchos detalles, pero con la que estoy muy entusiasmada. O mis vacaciones a partir del día 15, durante las que me gustaría aprovechar para ir a ver a mi madre y a mis amigos de siempre, relajarme y disfrutar de mi tierra. Pero también está mi soledad, ésa que se me clava con tristeza en el estómago de cuando en cuando. Le rehuyo, trato de no mirarla a los ojos, pero siempre está al acecho...

¿A él o al amor?

Le echo de menos. O eso creo. No sé si le echo de menos a él o simplemente echo de menos las sensaciones que él me produce: el cosquilleo en el estómago, la ilusión de escucharle decirme un piropo, la excitación de nuestras miradas furtivas, el morbo de hablar abiertamente de nosotros sin que nadie sepa que lo estamos haciendo realmente... Todo eso que ha sido en las últimas semanas nuestra relación. Pero todo eso ha acabado. Cuando regrese es probable que un muro de frialdad se haya instalado entre la pantalla de su ordenador y la mía. Tan cerca y tan lejos. Es probable y también deseable para la estabilidad de mis emociones, lo sé. Pero no puedo evitar recordar de un modo entrañable y a la vez angustioso todos los sentimientos que llegó a provocarme en tan sólo unos días. ¿Es él realmente quien me provoca todo eso? ¿No será mi sentimiento de soledad clamando por emociones? Hace tanto que no siento de verdad... Con él podía haber llegado a hacerlo, pero no hubo tiempo... A penas empec...

Adicta a mi vida

Esto de estar a 2.000 kilómetros de distancia, de nuevo en esta sobria y señorial ciudad, me está haciendo sentir de un modo muy extraño. Ya sólo quedan un par de días para volver. El próximo viernes estaré aterrizando en mi adorada ciudad con mar. Sin embargo, tengo la extraña (y quizás estúpida) sensación de que a mi vuelta tampoco va a ser nada como antes... Es una tontería pensar así, cuando tan sólo habré estado fuera dos semanas. Pero, me siento tan ridícula. No sé por qué me ha invadido este sentimiento de ridiculez absoluta, pero lo cierto es que así me siento: ridícula. El hecho de no haber desconectado casi ningún día del trabajo, de haber llamado continuamente o de haberme conectado por el skype con la oficina cada dos por tres, me hace sentir ahora como una idiota. No puedo quitarme de la cabeza la idea de que deben haberse dado cuenta de que no tengo más vida que esas cuatro paredes, de que todo mi mundo gira alrededor de mi trabajo, mis compañeros de trabajo, los amigos y...

El agridulce del regreso fugaz

Siempre que vuelvo a un lugar y tengo que reencontrarme con gente a la que hace mucho que no veo se me pone un nudo en el estómago. Me da por pensar en cómo me verán y me obsesiona que sea mejor que cuando me fui. Al principio pensaba que esto sólo me pasaba con mi pueblo. Y entraba dentro de la lógica. Hace ya diez años que salí de mi pueblo y lo hice odiando y siendo odiada... sobre todo por mí misma. Estos diez años han sido un camino hacia el reencuentro conmigo misma. Un camino que ha costado mucho atravesar. En su travesía hubo momentos de retorno y siempre me obsesionaba que al encontrarme con personas de mi pasado éstas me vieran mejor que la vez anterior, que me vieran bien, sonriente, guapa, feliz. Pero luego llegó el regreso a la ciudad universitaria en la que cursé mi primera carrera, después de haberme trasladado a Madrid para estudiar la segunda. Y entonces volvía a pasarme. Quería que mis antiguos compañeros de facultad y de fiestas me vieran siempre mejor. Después llegó...

¿Un impulso?

Anoche me llamó TS. Ayer fue el único día desde que llegué que no le llamé y lo hizo él, a las 2.30 de la madrugada. Estuve fría con él. Me llamó para preguntarme la dirección de mi casa porque se iba a quedar en ella una compañera. Se la di. Luego me contó que habían salido todos los de la oficina, incluido el director, que había una juerga estupenda por las fiestas de la ciudad y que se me echaba de menos por allí. "Se te echa de menos por aquí, se comenta", dijo con su particular forma de hablar. Me hizo mucha gracia el acento vasco que se le pone borracho. No me había dado cuenta hasta anoche. Supongo que porque es la primera vez que le escucho hablar borracho sin estarlo yo. Me preguntó si estaba durmiendo sola o acompañada. "Acompañada", mentí. ¿Por qué mentí? No lo sé. Me salió solo. Supongo que por fastidiar. No sé. Luego me dijo que lo sentía. Supuse que por llamar a esas horas y contesté: "no pasa nada". Entonces especificó: "no, que lo sien...

Demasiado, pero con una sonrisa...

Son demasiadas las cosas que me rondan la cabeza. Por eso no he escrito hasta ahora, porque no sé cuál de mis inquietudes contaros. ¿Os cuento que TS sigue decepcionándome aún en la distancia? ¿Que entre mi ex y yo no queda más que una maravillosa amistad por mucho que yo quiera empeñarme en lo contrario? ¿O que mi mejor amiga me agobia y me aterra la idea de irme con ella de vacaciones? ¿O que soy adicta al trabajo y he sido incapaz de desconectar un sólo día de la oficina a pesar de estar a 2.000 kilómetros? Pues sí, TS sigue decepcionándome: no ha sido capaz de acercarse a casa a ver cómo estaba Lolita (mi gata), a pesar de que le pedí por favor que lo hiciera porque no confiaba en que Fanny lo hubiera hecho. Y encima no he parado de llamarle. Por ese motivo, no por otro. Pero no he parado de llamarle desde que llegué y debe pensar que es porque estoy loca por él. Y me aterra volver y enfrentarme a su indiferencia o tratar de fingir la mía (no, no, fingir no, me ha dicho mi psicólog...

No soy yo demasiado de enfadarme

No. No sirvo para enfadarme. Yo no puedo ser tan dura con la gente como Fanny. Sólo cuando alguien me demuestra que realmente ha actuado de mala fe, con malos sentimientos, sólo entonces soy capaz de alejarme completamente de esa persona. Pero no es el caso. Ella piensa que soy demasiado blanda, yo que ella es demasiado dura. Aunque no se lo he dicho. El caso es que no puedo enfadarme con tanta dureza con TS como ella espera de mí. Sí, me ha hecho daño. Mucho daño. Me ha hecho sentir una mierda. Pero no considero que lo haya hecho intencionadamente. Es cierto que no se ha parado ni por un segundo a valorar mis sentimientos. Es cierto que ha sido egoísta y que ha actuado como un crío inmaduro. Pero no considero que sea mala persona. Creo que las acciones no se pueden valorar aisladas de su contexto, que cada actuación forma parte de un todo y que, en este caso, algo también ha tenido que ver mi manía por esconderme, por presentarme al mundo como una mujer fría, frívola y práctica. Una ...

Decepcionada

Me voy. Gracias al cielo que me voy. Necesito irme. Lo cierto es que todo esto ha ocurrido en el mejor momento posible. ¡Qué duro sería tener que ir a trabajar mañana después de todo lo ocurrido este fin de semana! ¡Cómo ha conseguido decepcionarme! ¿Qué le costaba tomarse un café conmigo ayer? ¿Qué le costaba llamarme para tener una charla o llevarme hoy al aeropuerto? No. Él ha preferido esconderse, huir de cualquier conversación que pueda poner en el brete a su conciencia. Ha preferido poner en peligro nuestra amistad. Ahora me voy y así van a quedar las cosas, con este mal sabor de boca. Y sé que a mi vuelta ya nada volverá a ser lo mismo. Porque yo ya no puedo aceptar que sea lo mismo. Todo podía haber quedado en una pequeña decepción fruto de mi inconsciencia o de mi vulnerabilidad. Podía haber quedado en que la culpa es mía por enamorarme a destiempo de quien no debo, a pesar de haber tenido claro desde el principio su posición y su postura. Habría quedado así si ayer cuando le ...