No se imuta. Me río con otro, hago chistes subidos de tono con otros como los que antes hacía con él y le excluyo. No lo hago a propósito, yo soy así, pero me fijo en su reacción y ni se inmuta. ¿Tan poco me ha echado de menos? ¿Tan poca huella he dejado en él? ¿Dónde está el TS que me llamaba a las dos de la madrugada para decirme lo bonitas que eran las estrellas en su pueblo? ¿Dónde está el que no paraba de decirme piropos en toda la tarde? Me siento tan poca cosa en este momento...
Hubo un tiempo en el que escribir era un juego, otro en el que fue terapia, muchos otros en los que era obligación... Hoy deseo que sea simplemente placer.
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